En el primer día separó la luz de la obscuridad. Lo hizo desde la tierra mirando al mar con una botella de vino para consagrar la decisión.
En el segundo día consiguió trabajo y el octavo día, 9uillo, después de tanto trabajar vio lo que había hecho y se sintió feliz por un tiempo.
Marzo no podía irse desapercibido. Que mes tan bondadoso.
Abril en cambio llegó con todo. A penas el primer día, «and already it´s that time of the month». Llegué imperdonablemente tarde al trabajo, tuve examen de monitoreo de inglés, cero gasolina y nada de dinero, comida de microondas, infinidad de errores laborales que terminaron por desquiciar a mi 'team leader' y descubrí un agujero en la camisa que traía puesta. Por si eso fuera poco un marica nerd en el trabajo intentó todo el día sacar provecho de mi situación. Árbol caído... Ni hablar.
Ya entrando la noche iba entrando yo a mi casa, con un dolor de cabeza tan insoportable como mi papá, quien se comió y bebió mis provisiones para el resto de esa semana en una sola tarde. Literalmente me comió el mandado. Luego de pagar mis últimos $100 por un despertador seguramente chino de esos que salen en las cajas de cereal, no tenía más opción para el día siguiente que lamer y morderme el codo como distractor ante la hambruna.
Aún ahora la llegada de mi primera quincena sigue siendo más bien un acto de fe, muy ad hoc con las fechas, pues olvidé mi NIP. En verdad no hace mucha diferencia. Los tres primeros meses, así como lleguen, se van. Supongo que viviré de la caridad mientras tanto. Si consiguiera morderme el codo tal vez podría ganar algo de dinero en un freak-show.
Pago cada día una vida de soltero sin gozar sus beneficios. En verdad apesta.
Me entró lo emo. Alemania de pronto pareciera más un sueño que un destino y los sueños sólo son paliativos.
Necesito chocolates y buena música.
La señora que viene a ayudarnos con la limpieza de vez en cuando, gana lo mismo que yo. He hablado con Mylena. Me siento mucho mejor. Me repito cada día que todo esto "no es un fin, sino un medio" y eso me alivia; pero aún así no me libra del miedo: ¿valdrá todo esto la pena? La incertidumbre siempre ha sido mi peor enemiga y el temor al error su mejor aliado. David McCabe me atormenta desde alguna región ulterior de mi cerebro. El día de mi graduación juraría que estaba ahí en el presidium, como un fantasma cantor: "These should be the best days of your life but you worried all the googness away, and these should be the times you remember the most but haven't got the patience today".
En la secundaria vivía total y plenamente feliz. Conocí a uno de mis mejores amigos de toda la vida hace exactamente 10 años. Junto con Arturo, conocí a Ricardo. Hace poco hablé de Ricardo con Bety. Hoy hablé de Ricardo con un desconocido, y en la distancia Arturo pensó que en verdad iría a Oaxaca. Hoy es viernes santo y mientras trabajo, escribo en una servilleta de cuando fui feliz hace 10 años. Ahora ya me ves...
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sábado, 11 de abril de 2009
Nunca es para siempre
Comunicado oficial de
Guilloböy
en
sábado, abril 11, 2009
Etiquetas:
alemania,
amigos,
capitalismo,
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domingo, 3 de agosto de 2008
Cosas que quiero:
Una planta para mi cuarto, ya tengo dos prospectos: un bonzai y una que vi en Wallmart.
Hacer natación.
Kung-Fu lessons.
Música (sí, más).
Un calentador de agua solar.
Ropa: Un par de pantalones de vestir y camisas como para el trabajo. (Toda mi ropa es informal)
Café
Chocolate y/o Nutella
Un USB hub chido.
Clases de alemán.
Una cámara digital nueva.
Un cámara de video digital de esas con disco duro.
Un cooler para mi lap.
Un trabajo que me permita todo lo anterior.
Más tiempo.
Hacer mis prácticas en el extranjero sin tener que poner un peso (y que me paguen por supuesto).
Una novia con auto chido.
Un premio Nobel.
Hacer natación.
Kung-Fu lessons.
Música (sí, más).
Un calentador de agua solar.
Ropa: Un par de pantalones de vestir y camisas como para el trabajo. (Toda mi ropa es informal)
Café
Chocolate y/o Nutella
Un USB hub chido.
Clases de alemán.
Una cámara digital nueva.
Un cámara de video digital de esas con disco duro.
Un cooler para mi lap.
Un trabajo que me permita todo lo anterior.
Más tiempo.
Hacer mis prácticas en el extranjero sin tener que poner un peso (y que me paguen por supuesto).
Una novia con auto chido.
Un premio Nobel.
Comunicado oficial de
Guilloböy
en
domingo, agosto 03, 2008
viernes, 15 de febrero de 2008
Chocolate burst!
Si usted ha tenido un largo día de stress, trabajo infinito, tal vez alguna discusión o molestia de cualquier índole. Si en general se sientes apachurrado, agotado y quizá algo triste, no se preocupe más. El remedio es "Chocolate burst!"®. Disponible en farmacias, tiendas de autoservicio y hasta en la tiendita de don Chuy.

FÓRMULA: Al menos un 60% de cocoa, aglunos gramos de pasta de cacao, cocoa, azúcar, cocoa, manteca de cacao, cocoa y algo de cocoa.
DÓSIS: Una tableta de tamaño medio.
MODO DE EMPLEO: Coloque la dósis recomendada de Chocolate burst!® en su boca y saboree. Saboree otra vez y una más al tiempo que deglute poco a poco con toda calma y suavidad mientras sigue saboreando. Saboree y vuelva a saborear. De ser necesario repita la operación.
Uso pediátrico: Robe, manipule, chantajee, obligue y/o use cualquier medio disponible para quitarle el Chocolate burst!® al niño y poder disfrutarlo usted. Si es sorprendido por otro adulto, evite ser reconocido, finja demensia y huya del lugar.
CONTRAINDICACIONES: No apto para marranos y diabéticos.
EFECTOS SECUNDARIOS: Gozo en Exceso. Erotización con muy poca probabilidad de orgasmo (¡Pero posible!).
PRECAUCIONES Y ADVERTENCIAS: Este producto es altamente adictivo. No se deje al alcance de los niños (¡Se lo comen todo! embarrando casas y coches sin piedad).
FÓRMULA: Al menos un 60% de cocoa, aglunos gramos de pasta de cacao, cocoa, azúcar, cocoa, manteca de cacao, cocoa y algo de cocoa.
DÓSIS: Una tableta de tamaño medio.
MODO DE EMPLEO: Coloque la dósis recomendada de Chocolate burst!® en su boca y saboree. Saboree otra vez y una más al tiempo que deglute poco a poco con toda calma y suavidad mientras sigue saboreando. Saboree y vuelva a saborear. De ser necesario repita la operación.
Uso pediátrico: Robe, manipule, chantajee, obligue y/o use cualquier medio disponible para quitarle el Chocolate burst!® al niño y poder disfrutarlo usted. Si es sorprendido por otro adulto, evite ser reconocido, finja demensia y huya del lugar.
CONTRAINDICACIONES: No apto para marranos y diabéticos.
EFECTOS SECUNDARIOS: Gozo en Exceso. Erotización con muy poca probabilidad de orgasmo (¡Pero posible!).
PRECAUCIONES Y ADVERTENCIAS: Este producto es altamente adictivo. No se deje al alcance de los niños (¡Se lo comen todo! embarrando casas y coches sin piedad).
Hecho en Guillolandia por: Guillo Inc. Main st. No. 114, Guillolandia, D.C.
Comunicado oficial de
Guilloböy
en
viernes, febrero 15, 2008
lunes, 7 de enero de 2008
The camels are comming
Siempre había relacionado el café con momentos particulares de mi vida, con placer, con el mar y el sexo, con la carretera, y un sin fin de etcéteras; pero nunca lo había relacionado con mi futuro.
Quien sí lo hizo fue Madame Chachá, apodada así luego de una divertidísima noche de chocolate, café y rosca de reyes.
Luego de secarse rápidamente el café, se hizo la primera lectura: Eres poco celoso...
Más adelante aparecerían una serie de mujeres gordas, una culebra deforme, un claro lobo que fue interpretado como zorra, 2 emes que bien podrían haber sido números 3 o un par de nalgas, un hombre y una mujer besándose (yeah, yeah!), y finalmente un camello animado.
Debo admitir, el camello era impresionantemente claro y lo mejor de todo es que estaba animado. Al principio tenía los ojos (un sólo ojo porque estaba de perfil) abiertos al igual que la boca; pero no pasó mucho tiempo cuando, entre una risa y otra, descubrimos que el camello había cerrado los ojos y exhalaba humo de su boca. El mensaje era clarísimo y hasta hoy lo comprendí: Acompaña tu café con Camels.
¡Bendita madame Chachá! ¿Será que el capitalismo encontró en las artes obscuras un medio de comunicación viable para la publicidad? ¿Estará el internet pasando de moda y usaremos tazas para checar nuestros correos? ¿Dejarán de existir las computadoras? ¿De qué voy a vivir? ¡Oh madame Chachá! ¡Dime! ¡Di qué me depara el futuro, qué me depara el destino!
Quien sí lo hizo fue Madame Chachá, apodada así luego de una divertidísima noche de chocolate, café y rosca de reyes.
Luego de secarse rápidamente el café, se hizo la primera lectura: Eres poco celoso...
Más adelante aparecerían una serie de mujeres gordas, una culebra deforme, un claro lobo que fue interpretado como zorra, 2 emes que bien podrían haber sido números 3 o un par de nalgas, un hombre y una mujer besándose (yeah, yeah!), y finalmente un camello animado.
Debo admitir, el camello era impresionantemente claro y lo mejor de todo es que estaba animado. Al principio tenía los ojos (un sólo ojo porque estaba de perfil) abiertos al igual que la boca; pero no pasó mucho tiempo cuando, entre una risa y otra, descubrimos que el camello había cerrado los ojos y exhalaba humo de su boca. El mensaje era clarísimo y hasta hoy lo comprendí: Acompaña tu café con Camels.
¡Bendita madame Chachá! ¿Será que el capitalismo encontró en las artes obscuras un medio de comunicación viable para la publicidad? ¿Estará el internet pasando de moda y usaremos tazas para checar nuestros correos? ¿Dejarán de existir las computadoras? ¿De qué voy a vivir? ¡Oh madame Chachá! ¡Dime! ¡Di qué me depara el futuro, qué me depara el destino!
Comunicado oficial de
Guilloböy
en
lunes, enero 07, 2008
domingo, 23 de diciembre de 2007
Hédonistique semaine
Cancelado el viaje a México luego de uno de los mese existencialmente más agotadores de mi vida, con la sangre diluida y el espíritu en jirones, decidí dar un cese a mi existencia tal como Jean-Baptiste Grenouille lo hiciera en su cueva, solamente que por la razonable/ debo pausar, una cucaracha me amenaza temblorosa desde la pared… Fuck! You won’t relieve what I’ve just did y por fortuna tampoco lo sabrán, ever. /cantidad de tiempo conocida como ‘semana’ constituída por siete días y no por siete absurdos años.
Si existe algo que pueda en este mundo reconfortar al alma de forma instantánea y sin necesidad de sudar, en cuyo caso estaríamos hablando de sexo, es el Chocolate y no el caldo de pollo como habrán pensado algunos. Por desgracia el efecto es transitorio de modo que hace falta una fuente inagotable de chocolate para conseguir el efecto deseado, lo cual no era mi caso.
Con total desilusión ante el porvenir, quise compartir mi pena sin que al hacerlo pareciera lastimoso, y así, gorgoreó en mi garganta la frase Je veux chocolat, beaucoup chocolat, que con el paso de algunos segundos se convirtió en Ich wolle Schokolade, viel Schokolade. Acto seguido mis dedos llevándolas al Internet.
Era domingo así que la semana de abstención existencialista había comenzado y si bien se puede dejar de ser, no igualmente de estar, por lo que al haber abandonado mi cuerpo a su suerte, éste bailaba con el viento en un día por demás ventoso, de modo que al cabo de unos instantes me encontraba en Liverpool. Vagué como autómata entre la multitud navideña por unas tres horas que terminaron en la compra sistemática y patrocinada por supuesto de unas trufas Midori. El hechizo surtía efecto aunque yo no lo notara debido a mi embotamiento existencial. Era como si al escribir las frases en Internet las hubiera escrito en una cintilla y luego colocado en una montaña tibetana para que el viento, que en este caso estaría compuesto de 1s y 0s, llevara el mensaje a los dioses.
Al día siguiente había que comer la mayor cantidad de chocolates que adornaban la casa de jengibre para evitarle un mal digestivo a la niña y una noche infeliz a la madre que acababa de dar a luz a su segunda hija.
Al tercer día había que recibir con algo a los visitantes que se hicieran presentes en el hospital para conocer a la “RN” y todo terminó en bombones bañados en chocolate para las multitudes y en unas lenguas de gato exclusivamente para mí, obviamente bajo patrocinio una vez más.
Ya no recuerdo si fue al cuarto día, o en alguno de los anteriores, que recibí los chocolates sobrantes de unos arreglos navideños repartidos en los días previos al parto; lo que sí recuerdo es el delicioso sabor a menta de unos y las crujientes almendras de los otros. También con almendras acompañé las crepas rellenas de nutella a las que, entre risotadas de cinismo, espolvoreé con un poco de cocoa.
Aunque así lo pareciera, no todo fue chocolate, también dormí con descaro por hasta más de doce horas seguidas y de las cuales descansaba tirado en cama leyendo por fin después de tanto tiempo de no hacerlo o viendo alguna ópera acompañada de vino y algún entremés.
Por lo demás, los tiempos privados los dediqué a asuntos también privados como debiera ser.
En la semana se incluyeron eventos como el multicelebrado cumpleaños de mi hermano, el cual celebramos varias veces la semana anterior, en la noche de su víspera y una vez más en la noche del propio aniversario; las dos últimas ocasiones incluyeron un tinto deliciosamente fresco, jamones auténticamente alemanes, queso de cabra en todas sus posibles variedades y otros quesos que iban desde el azul hasta el rojo, por decirlo de alguna manera simpática. Se incluyeron también la compra de un par de bufandas y un par de visitas al cine, una de las cuales fue hoy.
Hoy, al regresar del cine, había que ver la película previamente illegally downloaded para poder compararla con la novela leída durante la mayor parte de las horas no dormidas. Con la finalidad única de hacer una comparación más lúcida y no con la de rendir tributo a mis placeres, rendí tributo a mis placeres con el más exquisito café chiapaneco (regalado), violado perversamente en su integridad socialista con un gran chorro de cremoso Baileys traído a América por los más metálicos medios capitalistas.
Mi alma, que hoy finaliza sus vacaciones, regresa inocente al más mullido cuerpo que pudiese encontrar, sin saber de lo que se ha perdido…
Si existe algo que pueda en este mundo reconfortar al alma de forma instantánea y sin necesidad de sudar, en cuyo caso estaríamos hablando de sexo, es el Chocolate y no el caldo de pollo como habrán pensado algunos. Por desgracia el efecto es transitorio de modo que hace falta una fuente inagotable de chocolate para conseguir el efecto deseado, lo cual no era mi caso.
Con total desilusión ante el porvenir, quise compartir mi pena sin que al hacerlo pareciera lastimoso, y así, gorgoreó en mi garganta la frase Je veux chocolat, beaucoup chocolat, que con el paso de algunos segundos se convirtió en Ich wolle Schokolade, viel Schokolade. Acto seguido mis dedos llevándolas al Internet.
Era domingo así que la semana de abstención existencialista había comenzado y si bien se puede dejar de ser, no igualmente de estar, por lo que al haber abandonado mi cuerpo a su suerte, éste bailaba con el viento en un día por demás ventoso, de modo que al cabo de unos instantes me encontraba en Liverpool. Vagué como autómata entre la multitud navideña por unas tres horas que terminaron en la compra sistemática y patrocinada por supuesto de unas trufas Midori. El hechizo surtía efecto aunque yo no lo notara debido a mi embotamiento existencial. Era como si al escribir las frases en Internet las hubiera escrito en una cintilla y luego colocado en una montaña tibetana para que el viento, que en este caso estaría compuesto de 1s y 0s, llevara el mensaje a los dioses.
Al día siguiente había que comer la mayor cantidad de chocolates que adornaban la casa de jengibre para evitarle un mal digestivo a la niña y una noche infeliz a la madre que acababa de dar a luz a su segunda hija.
Al tercer día había que recibir con algo a los visitantes que se hicieran presentes en el hospital para conocer a la “RN” y todo terminó en bombones bañados en chocolate para las multitudes y en unas lenguas de gato exclusivamente para mí, obviamente bajo patrocinio una vez más.
Ya no recuerdo si fue al cuarto día, o en alguno de los anteriores, que recibí los chocolates sobrantes de unos arreglos navideños repartidos en los días previos al parto; lo que sí recuerdo es el delicioso sabor a menta de unos y las crujientes almendras de los otros. También con almendras acompañé las crepas rellenas de nutella a las que, entre risotadas de cinismo, espolvoreé con un poco de cocoa.
Aunque así lo pareciera, no todo fue chocolate, también dormí con descaro por hasta más de doce horas seguidas y de las cuales descansaba tirado en cama leyendo por fin después de tanto tiempo de no hacerlo o viendo alguna ópera acompañada de vino y algún entremés.
Por lo demás, los tiempos privados los dediqué a asuntos también privados como debiera ser.
En la semana se incluyeron eventos como el multicelebrado cumpleaños de mi hermano, el cual celebramos varias veces la semana anterior, en la noche de su víspera y una vez más en la noche del propio aniversario; las dos últimas ocasiones incluyeron un tinto deliciosamente fresco, jamones auténticamente alemanes, queso de cabra en todas sus posibles variedades y otros quesos que iban desde el azul hasta el rojo, por decirlo de alguna manera simpática. Se incluyeron también la compra de un par de bufandas y un par de visitas al cine, una de las cuales fue hoy.
Hoy, al regresar del cine, había que ver la película previamente illegally downloaded para poder compararla con la novela leída durante la mayor parte de las horas no dormidas. Con la finalidad única de hacer una comparación más lúcida y no con la de rendir tributo a mis placeres, rendí tributo a mis placeres con el más exquisito café chiapaneco (regalado), violado perversamente en su integridad socialista con un gran chorro de cremoso Baileys traído a América por los más metálicos medios capitalistas.
Mi alma, que hoy finaliza sus vacaciones, regresa inocente al más mullido cuerpo que pudiese encontrar, sin saber de lo que se ha perdido…
Comunicado oficial de
Guilloböy
en
domingo, diciembre 23, 2007
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