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domingo, 2 de mayo de 2010

Hipnotista para fiestas

Hace algún tiempo que no escribo. Y bajo consejo de Arturo, decidí sólo hacerlo. No me siento con ganas reales de hacerlo; ni siquiera siento que tenga algo sobre qué escribir. Sin embargo me convencí de que esto es igual que el ejercicio, comenzar es lo más difícil, pero una vez que se le coge el ritmo, parar ya no es tan fácil.

Mi último post fue de cuando cumplí 25 y lo hice más por obligación que por encanto. Sentía que si no hacía algo para esa fecha, era como si haber pasado un cuarto de siglo vivo no tuviera importancia alguna... Y verán, el problema con mi vida en este momento es ese. Siento que a pesar de haber caminado 25 años, mi vida es la más fútil e irrelevante sobre el planeta.

Cuando estaba en la secundaria-prepa pensaba, como todo el mundo tal vez, que a esta edad tendría la vida resuelta. Generé tantas expectativas con base en lo que en ese momento pasaba en mi vida que ahora soy mi más grande decepción. Mi carrera es una basura, no tengo empleo, no tengo más ahorros, no tengo novia, cada vez me quedan menos amigos, mi salud está peor que nunca y mi familia... mi familia simplemente ya no es lo que era.

Revisemos lo anterior. Antes de estudiar Cibernética en una universidad privada de mi ciudad, hice un año en la universidad pública del estado estudiando Medicina Veterinaria. "Let's save the world" right? WRONG! Aunque a nivel personal fue un año lleno repleto, a nivel profesional fue toda una desilusión. Fue durante ese año que terminé con mi entonces novia y desde entonces no he tenido otra relación formal, o relación en realidad más allá de 'vernos un par de veces'. También fue durante ese año que estuve a nada de mandar todo al carajo y salirme de casa. Fue gracias a Mario R. que decidí aguantar sólo un poco más, y entonces todo mejoró al menos lo suficiente como para aguantar durante los siguientes años hasta hoy. Estoy seguro que él no lo sabe, pero en realidad hizo un gran diferencia. De toda esa época todo se ha diluido, incluida la gente y aunque nos vemos de vez en cuando, con la persona que conseguí mantener contacto por más tiempo fue con Bere B. Aún somos amigos y ya la he mencionado en posts anteriores. Ella se graduará este verano. Luego trabajará un tiempo y probablemente luego de ese tiempo decida que es hora de casarse. Para ese tiempo calculo que habrá cumplido más de 10 años de relación con su novio, y luego de 10 años eso del matrimonio (hay que admitirlo) es sólo un trámite y según entiendo, para la ley es además una obligación. El paso obligatorio siguiente son los hijos y en un instante, según se dice, llega la vejez.

Definitivamente yo aún no esto listo para la vejez; pero tal vez, si estuviese ahí, todo esto ya no me importaría. Tal vez es sólo cuestión de aceptar que esto es lo que hay y aprender a quererlo y en lugar de pensar que nos conformamos con nuestra vida, sentir que agradecemos cada momento y cada detalle. Envejecer con gracia, como dice Arturo. Siendo como soy me es inevitable pensar que esto es darse por vencido; pero quizá eso es necesario: Perder para ganar. Estoy seguro de que si lo repito lo suficiente en mi mente, eventualmente lo creeré. Tengo un gran poder de convencimiento...

Otra muy buena razón para no tener la menor intensión de casarme pronto es que ni siquiera tengo una novia. Al principio pensaba que el problema eran las chicas de mi ciudad, y en verdad que lo son. Aquí las mujeres son... genéricas y aunque digan "Marca propia" en la etiqueta, siguen siendo genéricas. Pero hay algo más. Por alguna razón cada chica tiene 'algo' que simplemente no soporto, puede ser cualquier cosa. Cualquier detalle es suficiente. Así como cualquier detalle o cosa son suficientes para ponerme de mal humor. Finalmente pocas cosas me satisfacen o me producen alegría. ¿Quién querría pasar su tiempo con alguien así de amargado y prematuramente anciano? Estos últimos días ni siquiera yo mismo quiero hacerlo. Al parecer soy (y estoy citando a Marshall de "How I met your mother") irrationally picky, easily distracted and utterly anhedonic.

Regresando a la carrera, mi profesión se reduce en Mérida a "Tiene que ver con computadoras, ¿no?". Así que luego de algunas veces en que decidiste explicar, te rindes y condescendientemente dices "¡Exacto!" simplemente por cortesía. Si en el estado sobra algo es gente que trabaja con "computadoras". Sólo por sacarlo de mi pecho quiero aclarar algo: ¡ODIO LAS COMPUTADORAS! En realidad no tanto, pero no soy fan. Excepto por mi Mac, huge fan! Mérida nunca se ha caracterizado por ser una ciudad con salarios altos, sino todo lo contrario, y tras la enorme oferta y la reducidísima demanda, los salarios en mi supuesta área son peor que miserables y se comparan, no offense, a los de los contadores que pululan como hormigas en cualquier ciudad del país.

Cuando escogí esta carrera la idea básica fue que sería el escalón perfecto para mi maestría. Y justo en eso estamos. No lo es. Luego de un agotador año de trámites y urgencias, fechas límite y pagos, cartas, requisitos, traducciones y una lista que todos los días aumenta, lo de la maestría pinta fatal. El primer desencanto fue cuando, luego de esperar medio año para poder aplicar a la que sería mi maestría soñada en Hamburgo, descubrí que habían cambiado el programa y que uno de los nuevos requisitos era un nivel bastante elevado de alemán. A pesar de haber intentado adelantarme a lo del idioma, luego de un año de estudiar la lengua, en ese momento sólo cubría la tercera parte del requerimiento. Luego de revisar otros mil programas en Alemania, comencé a moverme a otros países hasta llegar a mi última opción, que era Estado Unidos. Como era probable, el mejor programa de maestría estaba justo ahí. En el país en el que menos ganas tenía de pasar los siguientes dos años de mi vida después de México. La sorpresa grata fue que el programa es realmente increíble y como bonus, todo esto sucede en Nueva York, la única ciudad del vecino del norte a la que no le pongo 'peros'. Así, luego de renunciar a mi funesto trabajo para poder terminar mi tesis en tiempo, gasté todos mis ahorros en aplicar a la maestría. Dicho así, suena a unos $20, cuando en realidad fueron probablemente más $20,000. No he querido hacer bien la cuenta porque me deprimo, pero la lista de gastos incluye hasta un par de boletos de avión y uno de los peores viajes de mi vida... Antes del viaje había tenido que pagar además mi título, cédula, examen de grado y tesis (Recordatorio: Universidad privada). Al principio no me molestó hacerlo; es decir, había ahorrado para ello también. Sin embargo luego me sentí terrible al respecto. Yo se que el título es para mí; pero habría sido un buen gesto que alguien se interesara. La historia detrás es más complicada, personal y larga como para ponerla aquí.

En cuanto al empleo, es peor de lo que suena. Porque sí tengo un empleo, lo que no tengo es salario. Así es, trabajo gratis. Y es así porque de alguna forma me conviene. Es una oportunidad excelente para mi curriculum y la ayuda que recibo de mi no-jefe es única e invaluable. Por otra parte, la necesidad apremia y la vida se vuelve más cara día con día, literalmente. Incluso ir a la oficina se ha vuelto un problema, la gasolina no se saca con cubetas de los ríos precisamente y los camiones irónicamente me cuestan aún más que llevar carro al trabajo, eso sin contemplar que un trayecto de entre 7 y 10 minutos en auto, se transforma en uno de 70 a 100 minutos más el tiempo en que tarde en pasar el camión.

Respecto a mi salud la cosa es entre graciosa y patética. Luego de renunciar a mi trabajo, en donde gané lo que yo juraría fueron unos 20 kilos y un dolor de espalda constante, decidí ponerme en forma y cuidar mi salud. Y lo hice. Excepto que pareciera no funcionar. Mis problemas de colitis empeoraron a pesar del ejercicio y la buena dieta. Hace algunos días tuve problemas con un cálculo en el riñón a pesar de que bebo agua todo el día. Me enfermo más seguido que nunca a pesar de cuidar mi hábitos de higiene. Se me cae el pelo a puños a pesar de los ejercicios de relajamiento y los champús mágicos. La parte buena es que bajé los supuestos 20 kilos que en realidad eran muchos menos, mi porcentaje de grasa corporal es muy bueno y las pruebas de sangre que me hicieron hace poco cuando estuve en urgencias (sí, estuve en urgencias) salieron excelentes. Aún así hay algo dentro de mi que no funciona bien. Mis sospechas van sobre el sistema parasimpático, aunque analizando mi historia familiar, la psique es una buena opción también. Lo que sea que sea, mi última adquisición es la hipnosis. La hipnosis y el yoga parecieran el ejercicio perfecto para el parasimpático y para la mente, así que obviamente me fui por la opción occidental (y potencialmente más divertida). Si lo de la tiene-que-ver-con-computadoras-¿no? no funciona, podré hacer shows de hipnosis en fiestas de cumpleaños. Vayan haciendo sus reservaciones...

jueves, 26 de noviembre de 2009

Maldito Dalái Lama

Esta semana los mensajes no son nada sutiles, así que merodeo en la madrugada.

Es tarde y me acuesto a dormir. Debo levantarme temprano porque no hice ejercicio y debo compensar en la mañana antes de irme a clases de alemán. Mi cabeza no deja de dar vueltas. Intento relajarme con los trucos de autohipnosis que aprendí no hace mucho. Me rindo y paso a la meditación. Termino maldiciendo al Dalái Lama como si él tuviese la culpa del fin del mundo. Siento calor y me destapo. Siento frío y me cubro. De nuevo calor y luego frío. Es definitivo: hoy no dormiré. Me levanto y merodeo en la madrugada. Hago lo único que se hacer bien, pensar: Casarse o vivir solo-tero, hijos o donar tu herencia a la caridad, desarrollo económico o desarrollo personal, entrar al ruedo o vitorear desde las gradas, el cuadro o el espectador, la Maga u Oliveira, Tomaz o Tereza...

En la oficina.
-Tienes que buscarlo. Si te sientas a esperar a que llegue, nuca va a pasar. [...] El que no arriesga no gana. No tienes nada que perder.

De camino al banco.
-¿Cómo le haces para estar tan solo?

En el café.
-Hace como seis años. Seis años.

En mi cuarto.
-Eterna soledad, el tiempo danza en la madrugada y no puedes dormir si están todas las luces apagadas. Ya se fue el tren y esta calle nunca más será igual. Aprendiste a tener miedo; pero hay que correr el riesgo de levantarse y salir corriendo. No hay nada que perder cuando ya nada queda en el vaso...

Y pensar que hace algún tiempo creía que los enanitos verdes te venían perfectos. No se qué tanto quede en nuestro vaso; lo único que sé es que lista o no, me da igual. Hace mucho que dejé de decir esas cosas como amigo.



Tu browser no soporta la reproducción de audio :(

domingo, 16 de agosto de 2009

Kill someone else instead

Ni el puto horizonte es tan horizontal como Mérida. Y eso suena terrible por la forma en que lo digo; pero para algunos la estabilidad de un piso tan plano es vital. Para mi es todo lo contrario, la vida se me acaba. Yo, como lo hizo Dios, también habría arrojado un meteorito hacia acá; pero si a Dios no le funcionó no le veo el sentido a intentarlo de nuevo, sería una locura como bien dijo Einstein.

La vida como yo la pienso simplemente no llega. Y quizá el problema es que pienso estupideces o tal vez es que le temo a la vida que anhelo. Yo no creo que estemos aquí para ser felices, ni siquiera creo que estemos para algo en particular, pero ser feliz se siente muy bien. La verdad es que la amargura me sigue y la sigo, que se vuelven contra mi mis anhelos y que la vida aquí se me ha vuelto un infierno. Seguramente Oscar Chávez vivió en Mérida algún tiempo.

Cinco años de planeación se van poco a poco a la mierda y cada vez me convenzo más de que planear a largo plazo es una estupidez. He conocido a más de un imbécil que va por la vida dando tumbos y pareciera funcionarles de maravilla. Hacen parecer como si el imbécil fuese yo y no ellos.

De pronto me cruzan ideas suicidas por la cabeza: Arriesgarlo todo. Alfredo, preocupado por mí, me advierte que una decisión así podría arruinar mi vida y lo se. Por eso le tememos a la libertad, porque la libertad es un riesgo constante y una responsabilidad enorme para con uno mismo. Y le temo a la libertad tal como a la muerte; pero le temo más a vivir esta misma vida por más tiempo.

Estoy viviendo en una ciudad donde no tengo deseo de vivir, estoy viviendo una vida que no deseo vivir.

Estoy muriendo en esta ciudad. Si pensara claro les diría que lucho solo en la obscuridad, en la profunda obscuridad, y que sólo yo puedo saber. Sólo yo puedo entender mi condición. Vivo cada día con la amenaza de mi propia extinción...

Este es mi derecho; es el derecho de todo ser humano. Escojo no el sofocante anestésico de Mérida, sino la violenta sacudida de otra ciudad, esa es mi decisión. Desearía igual que tú Virginia, poder ser feliz en esta quietud... Pero si he de decidir entre Mérida y la muerte, igual que tú Virginia, escojo la muerte.

Por otra parte, eso es lo que hacemos. Es lo que la gente hace. Mantenerse vivos los unos por los otros. El pensamiento de esta vida, eso es lo que me mantiene andando. Pero quizá sólo pienso estupideces y alguien tiene que morir para que el resto valore más la vida. Es contraste. Y tras la muerte habremos de regresar al lugar de donde venimos, aunque no sepamos dónde sea eso.

Pero siempre está la opción de dejarlo todo atrás. Louis. De romper lazos y corazones. De hacerte camino a través de Europa para sentirse libre una vez más. Romper lazos y dejar a muchos atrás. Romper lazos. Romper.


He intentado una y otra vez hacer las cosas por el camino de la perseverancia y de la forma socialmente correcta. Tal vez es tiempo de hacerle caso al alemán relativista e intentar otros caminos. A diferencia de la honorable señora Dalloway, no ha llegado el día en que se revele mi destino; pero me queda claro que seguir esperando en Richmond ya no es una opción.


sábado, 9 de mayo de 2009

Tic tac, tic tac

1:39 in the morning... Can´t sleep.
I wonder what went wrong.

2:00 and nothing ever happens in this side of the world.
It's the stillness and its stoic silence.
Is the loneliness, the distress, the anguish.
It's all of 'em 'n none. It is me.

2:24
My day unfolds and I gotta be.
Bold, wiser, hard, tough, stronger, cool, calm.
I gotta stay together.
Is love saving my day?


12:59
Un par de días pasaron.
Lucie se va. El mensaje ha llegado demasiado tarde.
Ramón ha tratado de advertirme, pero los mensajes llegaron juntos.
Hace unos días Clément regresó a casa en el otro continente.
No hubo despedidas.

17:47
Es viernes mientras tomo la curva que me lleva a la entrada principal de la universidad.
Lu... -Qué mal,- pienso -no viene los viernes.
Pesadez instantánea: Ne vient pas plus. Me consuelo estúpidamente con ese torpe adiós de último momento.
Pesadez crónica: La sombra de mi mano, la sombra de mi sobra me recriminan el tiempo perdido. Mais je n'oublierai pas.
Coordinadora: Te tenemos que titular.
Herr Direktor: ¿Para cuándo nos titulamos?
El Doc: ¿Y cómo va ese marco teórico? Te tenemos que titular ya.
Va mal por supuesto, como todo lo demás.

19:33
Estoy en otro espacio, en otro tiempo...
Dos llamadas perdidas. Maldigo al mar y su lengua húmeda en mi bolsillo.
Un llamada con palabras cortas. De pronto estoy bien.

sábado, 11 de abril de 2009

Nunca es para siempre

En el primer día separó la luz de la obscuridad. Lo hizo desde la tierra mirando al mar con una botella de vino para consagrar la decisión.
En el segundo día consiguió trabajo y el octavo día, 9uillo, después de tanto trabajar vio lo que había hecho y se sintió feliz por un tiempo.




Marzo no podía irse desapercibido. Que mes tan bondadoso.
Abril en cambio llegó con todo. A penas el primer día, «and already it´s that time of the month». Llegué imperdonablemente tarde al trabajo, tuve examen de monitoreo de inglés, cero gasolina y nada de dinero, comida de microondas, infinidad de errores laborales que terminaron por desquiciar a mi 'team leader' y descubrí un agujero en la camisa que traía puesta. Por si eso fuera poco un marica nerd en el trabajo intentó todo el día sacar provecho de mi situación. Árbol caído... Ni hablar.
Ya entrando la noche iba entrando yo a mi casa, con un dolor de cabeza tan insoportable como mi papá, quien se comió y bebió mis provisiones para el resto de esa semana en una sola tarde. Literalmente me comió el mandado. Luego de pagar mis últimos $100 por un despertador seguramente chino de esos que salen en las cajas de cereal, no tenía más opción para el día siguiente que lamer y morderme el codo como distractor ante la hambruna.

Aún ahora la llegada de mi primera quincena sigue siendo más bien un acto de fe, muy ad hoc con las fechas, pues olvidé mi NIP. En verdad no hace mucha diferencia. Los tres primeros meses, así como lleguen, se van. Supongo que viviré de la caridad mientras tanto. Si consiguiera morderme el codo tal vez podría ganar algo de dinero en un freak-show.

Pago cada día una vida de soltero sin gozar sus beneficios. En verdad apesta.




Me entró lo emo. Alemania de pronto pareciera más un sueño que un destino y los sueños sólo son paliativos.
Necesito chocolates y buena música.




La señora que viene a ayudarnos con la limpieza de vez en cuando, gana lo mismo que yo. He hablado con Mylena. Me siento mucho mejor. Me repito cada día que todo esto "no es un fin, sino un medio" y eso me alivia; pero aún así no me libra del miedo: ¿valdrá todo esto la pena? La incertidumbre siempre ha sido mi peor enemiga y el temor al error su mejor aliado. David McCabe me atormenta desde alguna región ulterior de mi cerebro. El día de mi graduación juraría que estaba ahí en el presidium, como un fantasma cantor: "These should be the best days of your life but you worried all the googness away, and these should be the times you remember the most but haven't got the patience today".




En la secundaria vivía total y plenamente feliz. Conocí a uno de mis mejores amigos de toda la vida hace exactamente 10 años. Junto con Arturo, conocí a Ricardo. Hace poco hablé de Ricardo con Bety. Hoy hablé de Ricardo con un desconocido, y en la distancia Arturo pensó que en verdad iría a Oaxaca. Hoy es viernes santo y mientras trabajo, escribo en una servilleta de cuando fui feliz hace 10 años. Ahora ya me ves...

lunes, 26 de enero de 2009

Cada día

Cada día con más ganas quiero ser escritor.
Cada día con más ganas quiero hacer música.

Cada día con más ganas deseo tener talentos que no tengo.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Tengos y Tienes

Tengo TENGO tengo tengo Tengo tengo TENGO Tengotengo Tengo tengo TENGO Tengo TENGO tengo tengo Tengo tengo TENGO Tengo TENGO tengo tengo Tengo tengo TENGO Tengo tengo Tengo Tengo tengo TENGO Tengo TENGO tengo tengo Tengo tengo tengo TENGO Tengo TENGO tengo tengo Tengo tengo TENGO TENGO tengo tengo Tengo tengo TENGO TENGO tengo tengo Tengo tengo TENGO Tengo tengo tengo tengo Tengo tengo Tengo

Tengo que cubrir las horas del servicio social, tengo que hacer tarea, tengo que ordenar mi cuarto, tengo que lavar ropa, tengo que leer una pila de libros, tengo que traducir tres capítulos del más tedioso y técnico inglés encontrable en la literatura científica, tengo que cuidar mi salud, tengo que estudiar, tengo que terminar la maldita tesis, tengo que ir a clases, tengo una entrega, tengo examen, tengo que conseguir dinero, tengo que lucir bien, tengo que ser mejor...

También están los Tienes: Tienes que ir al médico, tienes que conseguir un trabajo de verdad, tienes que salir más, tienes que conseguirte una novia, tienes que organizarte mejor, tienes que esforzarte más, tienes que ser más puntual, tienes que hacer que las cosas pasen, tienes que ser paciente, tienes que apurarte, tienes que ir, tienes que venir, tienes que demostrarlo, tienes que pagar, tienes que traer, tienes que llevar, tienes que hacerte tiempo, tienes que relajarte...

Para los Quiero ya no hay lugar.

Recuerdo que cuando era chico e iba camino a la primaria siempre sentía mariposas en el estómago, pensaba en el tiempo que faltaba para llegar y maldecía a mi hermana, dos años mayor que yo, por habernos retrasado como cada mañana. En ese entonces me levantaba a las 5 a.m. Me bañaba, despertaba a mi hermana, terminaba de ponerme el uniforme, bajaba a hacer desayuno, volvía a despertar a mi hermana y luego rogaba por salir a tiempo. Muchas veces lo conseguía, salíamos a tiempo; pero aún así sentía las mariposas.

Con el tiempo aprendí que evitar las mariposas era imposible, que las sentiría siempre que me acercara a un compromiso, que las sentiría siempre que pensara «Tengo que...».

Con el tiempo esa sensación en el estómago se volvió continua y me acostumbré a ella; pero el tiempo pasó y los Tengos aumentaron y se sumaron a los Tienes, cada vez siendo más y más importantes y serios.

Una mañana las mariposas se fueron. Algo en mi intestino las había espantado, y ese algo me producía un dolor terrible que no me dejó levantarme de la cama ese día. Decidí que era una cucaracha, las odio. Al día siguiente el dolor seguía, pero también seguían ahí los Tienes y los Tengos, de modo que con dolor o sin él, Tenía que salir de cama. La combinación habitual de paracetamol y naproxeno ayudaron toda esa semana. Luego el dolor comenzó a serme natural, hasta que me acostumbré a él. Ya no se si es igual de fuerte que el primer día; lo seguro es que al menos puedo caminar y encargarme de mis Tengos y Tienes.

Una amiga me recomendaba que salir a caminar ayudaba con el dolor, así que me propuse salir a correr todas las mañanas, era tan buena idea, al cabo Tengo que cuidar mi salud, tengo que bajar de peso, tengo que hacer ejercicio. Cada mañana despertaba con un Tengo más: Tengo que salir a correr. Correr no alejó a la cucaracha ni me libró de los Tengos con respecto a la salud y peso.

Es curioso, cuando era aún más chico y estaba en el kinder, las maestras no me permitían tomar ningún líquido antes o durante la comida, y sólo podía hacerlo luego de haber terminado todo lo que servían en esos platos horribles y antihigiénicos de plástico de colores. Al final te ofrecían agua en un vaso del mismo plástico que los platos. El agua tenía un olor horrible. Odiaba esa escuela y así fue como me recibió Mérida. La parte curiosa de la anécdota es que ahora me Tengo que obligar a tomar un vaso de agua justo antes de comer para evitar comer en exceso y compensar las horas que paso sentado frente a un escritorio de vidrio y metal. Correr en las mañanas aparentemente no es suficiente.

Tienes que ir al médico. También tengo que ir al súper, tengo que llevar el saco a la tintorería, tengo que hacer el cambio de propietario, tengo que hacer las cotizaciones, tengo que ir a ver a mi coordinadora, tengo que ir al consulado, tengo que pagar colegiaturas.

No hace mucho, apareció un nuevo Tengo. Este Tengo trajo consigo de nuevo a las mariposas y es un Tengo muy fuerte que grita: ¡Tengo que salir de aquí!

jueves, 24 de abril de 2008

The Universe and I

-What's your message to the universe? - asked Davey.
-Well, that's an easy one:

Dear ....


martes, 22 de abril de 2008

La muerte voluntaria de Guillo

(Lector: Imagínese usted, flotando 45º por encima de los personajes sin poder ser visto por éstos. Muévase a voluntad por la escena de acuerdo a su necesidad. La escena comienza con una ligera y grácil discusión en medio de una clase de control digital, la cual tiene como objetivo determinar un elemento crucial: el error).
-¡El error fuiste tu!- bromeó Nairobi.
-Pues de hecho sí- concedí la razón a Nairobi.
-No fuiste un error, fue un accidente- dijo Oscar imitando el tono de una madre condescendiente en extremo.
-Así que hay que dar gracias a Dios por ese acci...- quiso decir Nairobi para resarcir cualquier posible agravio a mi espíritu.
-No- interrumpí -fue más bien un error.

(En este punto la escena desaparece temporalmente para dar caso a una cavilación del autor).
Con toda serenidad puedo afirmar, desde antes de los 10, que tanto mi hermana como yo, fuimos un gran error en cuanto a planificación familiar. Las terribles dificultades por las que mi familia pasa ahora lo comprueban.
Uno podría pensar luego de esto, tal como hizo Oscar, que odio mi vida.

(Aquí se termina la cavilación y se retoma la escena, teniendo en cuenta que durante la cavilación los personajes forzosamente siguieron hablando, pues sería insensato pensar que esperarían a que concluyera el autor con sus bagatelas).
-Además, si no hubiera nacido me daría igual. No lo padecería o lo celebraría. Ni siquiera lo sabría porque no existiría.
-Pues entonces muérete- objetó Oscar.
-Eso es diferente. La muerte no....- intenté explicar cuando el profesor retomó el control de la clase.

(Aquí el autor utiliza un soliloquio como puente entre la primera parte del texto y la siguiente).
¿Qué diferencia hace mi existencia? más que el típico y estúpido ¿cómo sería el mundo sin mí? Los ecos de una existencia prodigiosa o infértil; el revelador final de AI (Pinocho del futuro), la teoría del caos y el efecto dominó, la reverberación de mi simple presencia en el entretejido cósmico, yo como parte indivisible del absoluto si lográsemos romper la ilusión para alcanzar el nirvana y liberarnos del samsara o en versión occidental salir de la caverna platónica.

Por casualidad o no, fue en Break the Illusion donde me topé con una asombrosa revelación: The human footprint.

Los cálculos del documental señalan con todo profesionalismo y seriedad, que una persona defecará a lo largo de su vida la sorprendente cantidad de 1 tonelada fresca de untuoso y maloliente excremento. Con toda honestidad, dije sorprendente porque a mí no me pareció tanto.

(Aquí el autor concatena las ideas anteriores con el cierre del texto para luego dar cabida a un espacio sugerente que incitará al lector a hacer lo que debe: seguir leyendo).
La muerte de Guillo, al menos voluntaria, no está nada cerca. Mi vida tiene tanto para dar, 'cos I've got so much life running through my veins and It's not going to waste, y en cambio sí hay mucho por desechar, que si bien una tonelada no es mucho, tampoco es fácil de completar así como muchas otras cosas en las que estoy retrasado...

miércoles, 2 de abril de 2008

Sobre la incertidumbre y la certeza de la muerte

En uno de mis tantos días de insomnio, decidí ver t.v. un rato. No se qué hora de la madrugada sería, pero extrañamente transmitían una película supuestamente para niños. La película era alemana.

En el punto en el que comencé a verla, apareció un niño en un portal preguntando por un tal Tom, la madre de Tom, Ursula, responde con una bofetada que deja al pobre niño desconcertado. Espiando entre las cortinas decide que ha sido demasiado dura y que el interés del niño era auténtico, de modo que lo hace pasar y lo lleva hasta la recámara del tal Tom. Ahí, ella le explica, entre muchas otras cosas, que un día Thomas (saludos a Estugardo!) tomó su mochila y se fue para nunca regresar, y aunque Ursula con su vestido negro auguraba la muerte de su hijo, vivía en una incertidumbre que no la dejaba vivir.

Hace algunos días, me contaron una historia similar, sobre la gente que se va sin dejar al menos una excusa en la cual consolarnos o con la cual pelear al menos. Para mí sería la locura; si para algo soy malo en la vida, es para lidiar con la incertidumbre.

En la película alemana, que por cierto se llama Der Schatz der weissen Falken (El tesoro de los halcones blancos), luego de mil peripecias propias de las películas infantiles Jan, con ayuda de sus amigos y enemigos, consigue llegar a la cueva donde estaba el tesoro sólo para descubrir que el tesoro era la cueva y lo más importante: el cadáver de Thomas, que sostenía en su mano momificada un dije. Desde ese punto en adelante, la película no me pareció para nada infantil, sino todo lo contrario.

Terminada la aventura, Jan le entrega a Ursula el dije haciéndole saber así que todo había terminado por fin y por fin Ursula pudo llorar por la inamovible certidumbre que ofrece la muerte.

Quisiera poder hacer lo que Jan hizo por Ursula.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Escritores y sus personajes


Un mal escritor pierde control de sus personajes, pero al menos intentan llevar la historia a buen término.

El pésimo escritor lo pierde todo y sus personajes no sólo toman el control, sino que además traicionan a su autor.

En esta vida cada quien escribe e interpreta a sus propios personajes. ¿Tú qué clase de escritor eres?


(1er post desde la Mac)

sábado, 19 de enero de 2008

Writers keep coming.

Estando "in the land of women" apareció un nuevo escritor. By the way this was such a weird movie, la trama es rara, la dirección también es un poco extraña, la combinación de personajes es rarísima, y lo mejor, la sensación que te deja es lo más raro de todo. No se si estoy debilitado o de plano mis estándares han bajado; pero me gustó mucho.

La película es como una bola de hilos... O no, más bien es como uno de esos recortes de tela que sirven de muestra y los cuales tienen las orillas con los hilos estirándose hacia afuera del tejido, como diciendo que son parte de toda la tela. Y esta tela en particular es fantástica, literal y coloquialmente.


Son al rededor de las cuatro de la madrugada en Mérida y a lo lejos se escucha el tren. Que sonido tan triste. Que mente tan malvada o perversa la que destinó ese sonido para los trenes. Es verdaderamente triste. Seguro lo extrañaré.



La película ofrece al espectador una familiaridad instantánea para con los personajes de la misma forma en que reúne y da familiaridad a los personajes entre ellos. Llega incluso a ser chocante. Pero una vez que dejamos en claro que son sólo personajes y no personas reales, decidimos dejarlos entrar, y así, uno se vuelve parte de la tela.

Por otra parte, constaté que estoy enamorado de Meg Ryan y de la imagen de escritor.

A quienes lean este blog (Arturo, espero que lo leas), por favor contesten: ¿El universo nos habla? Es decir; ¿por qué lo haría? ¿Es más bien un deseo inhibido que nos ataca cuando nos descuidamos en venganza? Porque tengo muchos de esos.
Y por otra parte, ¿puede haber tantas coincidencias para un mismo evento? ¿Tantas?

Lo único que me alivia es lo mismo que me mata: la falta de talento. Porque hay que ser congruentes y realistas. NO tienes voz, no cantes; no sabes trazar, no pintes; no tienes talento, no escribas. Y así es como se de cierto que no podría vivir de la literatura, aunque hay escritores patéticos que sí lo hacen; pero eso sólo los hace mediocres en su nicho existencial.

Quisiera que el ser me fuera leve como Tomas. Pero me es tan pesado. La vida como un no-esbozo que no admite errores me aterra. Eterno retorno me suena a eterna recriminación de los errores. Quisiera que alguien apareciera y me resolviera la vida. ¿No quiere alguien intentarlo? My momma keeps refusing.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Hédonistique semaine

Cancelado el viaje a México luego de uno de los mese existencialmente más agotadores de mi vida, con la sangre diluida y el espíritu en jirones, decidí dar un cese a mi existencia tal como Jean-Baptiste Grenouille lo hiciera en su cueva, solamente que por la razonable/ debo pausar, una cucaracha me amenaza temblorosa desde la pared… Fuck! You won’t relieve what I’ve just did y por fortuna tampoco lo sabrán, ever. /cantidad de tiempo conocida como ‘semana’ constituída por siete días y no por siete absurdos años.

Si existe algo que pueda en este mundo reconfortar al alma de forma instantánea y sin necesidad de sudar, en cuyo caso estaríamos hablando de sexo, es el Chocolate y no el caldo de pollo como habrán pensado algunos. Por desgracia el efecto es transitorio de modo que hace falta una fuente inagotable de chocolate para conseguir el efecto deseado, lo cual no era mi caso.

Con total desilusión ante el porvenir, quise compartir mi pena sin que al hacerlo pareciera lastimoso, y así, gorgoreó en mi garganta la frase Je veux chocolat, beaucoup chocolat, que con el paso de algunos segundos se convirtió en Ich wolle Schokolade, viel Schokolade. Acto seguido mis dedos llevándolas al Internet.

Era domingo así que la semana de abstención existencialista había comenzado y si bien se puede dejar de ser, no igualmente de estar, por lo que al haber abandonado mi cuerpo a su suerte, éste bailaba con el viento en un día por demás ventoso, de modo que al cabo de unos instantes me encontraba en Liverpool. Vagué como autómata entre la multitud navideña por unas tres horas que terminaron en la compra sistemática y patrocinada por supuesto de unas trufas Midori. El hechizo surtía efecto aunque yo no lo notara debido a mi embotamiento existencial. Era como si al escribir las frases en Internet las hubiera escrito en una cintilla y luego colocado en una montaña tibetana para que el viento, que en este caso estaría compuesto de 1s y 0s, llevara el mensaje a los dioses.

Al día siguiente había que comer la mayor cantidad de chocolates que adornaban la casa de jengibre para evitarle un mal digestivo a la niña y una noche infeliz a la madre que acababa de dar a luz a su segunda hija.

Al tercer día había que recibir con algo a los visitantes que se hicieran presentes en el hospital para conocer a la “RN” y todo terminó en bombones bañados en chocolate para las multitudes y en unas lenguas de gato exclusivamente para mí, obviamente bajo patrocinio una vez más.

Ya no recuerdo si fue al cuarto día, o en alguno de los anteriores, que recibí los chocolates sobrantes de unos arreglos navideños repartidos en los días previos al parto; lo que sí recuerdo es el delicioso sabor a menta de unos y las crujientes almendras de los otros. También con almendras acompañé las crepas rellenas de nutella a las que, entre risotadas de cinismo, espolvoreé con un poco de cocoa.

Aunque así lo pareciera, no todo fue chocolate, también dormí con descaro por hasta más de doce horas seguidas y de las cuales descansaba tirado en cama leyendo por fin después de tanto tiempo de no hacerlo o viendo alguna ópera acompañada de vino y algún entremés.

Por lo demás, los tiempos privados los dediqué a asuntos también privados como debiera ser.

En la semana se incluyeron eventos como el multicelebrado cumpleaños de mi hermano, el cual celebramos varias veces la semana anterior, en la noche de su víspera y una vez más en la noche del propio aniversario; las dos últimas ocasiones incluyeron un tinto deliciosamente fresco, jamones auténticamente alemanes, queso de cabra en todas sus posibles variedades y otros quesos que iban desde el azul hasta el rojo, por decirlo de alguna manera simpática. Se incluyeron también la compra de un par de bufandas y un par de visitas al cine, una de las cuales fue hoy.

Hoy, al regresar del cine, había que ver la película previamente illegally downloaded para poder compararla con la novela leída durante la mayor parte de las horas no dormidas. Con la finalidad única de hacer una comparación más lúcida y no con la de rendir tributo a mis placeres, rendí tributo a mis placeres con el más exquisito café chiapaneco (regalado), violado perversamente en su integridad socialista con un gran chorro de cremoso Baileys traído a América por los más metálicos medios capitalistas.


Mi alma, que hoy finaliza sus vacaciones, regresa inocente al más mullido cuerpo que pudiese encontrar, sin saber de lo que se ha perdido…