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lunes, 10 de marzo de 2008

Happy birthday dear President...

Por alguna razón (el universo me odia) que desconozco, mis cumpleaños son terribles. No así los de la infancia, que eran maravillosos. Lo dos últimos me enfermé en pleno período de exámenes, gastritis, nauseas, mareos, etc.,  etc., etc. Realemnte nefastos cumpleaños.

Como todo el mundo se podrá imaginar, no existe peor día para cumplir años que los Lunes. Pues felicidades a mí en san Lunes.

Cuando todo pintaba para ser el peor día, sorpresivamente fue un día... rico. El clima estuvo excelente, las clases que usualmente son nefastas en lunes fueron relativamente buenas, el exámen por el cual estaba dispuesto a entrar en conflicto mortal era sólo una mentira (supuestamente). Aunque nuestro nuevo director llegó también al rescate. La mañana, a diferencia de lo usual, fue una mañana tranquila. En medio día por fin pude comer sin estar a la carrera. La tarde fue espectacular, podía dividirse el cielo en tres franajas casi perfectas: anaranjado en la base, azul en medio y negro arriba con una luna menguante perfecta. Perfecta.

Si hubiera llovido en la noche hubiera recobrado mi fe en el dios católico (católico a falta de una mejor propuesta) y lo hubiera tomado como un clarísimo mensaje de reivindicación.

Honestamente, como esperaba que el día fuera tan mierdero como cada cumpleaños, pues no había planedo nada. Bety, desde Miami, insistía en que debía hacer algo, lo que fuera. Mylena desde el D.F. mandando los mejores deseos (a esta chica sí que el universo le hace caso). Y así por todas partes. A pesar de mi grouchy attitude todo el mundo con la mejor vibra, incluso me econtré a la maravillosa Kookayito, que tras haberla tenido presente por varios días al fin se materializó el día de hoy (ayer en realidad).

En este punto tenía que incluír algo que me fue inspirado por Arturo; pero he de confesar que estoy... ¿Cómo decirlo educadamente? Bajo las negativas influencias del alcohol (estoy p-diiiisimo para la gente bulgar que no ha entendido), por lo que no recuerdo bien qué era. Pero era algo cursi sobre lo agradecido que estoy de haberme encontrado con mucha de la gente que me rodea.

Luego de ese "fin del día" (atardecer) tan pkm (espectacular para la gente refinada que suele visitar este sitio) pues lo siguiente era agradecerle al capitalismo por hacernos tan felices gastando:
Rat Pack (un baresito de sueño con oooobvio estilo 50ero). Comida italiana para honrar a los gangsters que dieron lugar al estilo de los 50's, y de ambiente Robbie Williams cantando Jazz.

Nisiquiera sabía que existía tal concierto a pesar de que me gusta mucho RW y el Jazz. Pues fue genial descubrirlo precisamente en mi cumpleaños. Y así, mientras Robbie cantaba con todo su esfuerzo tratando de acercase a las suelas de Frankie, yo tomaba una copa de vino tras otra. El tonto mesero cometió el error de decirme que luego de la primera, las siguientes copas costaban sólamente $15 pesos (€1.oo ó $1.4usd). Por fortuna yo no traía coche y el conductor no traía mucho $$$ como para seguirme el paso. Si tú, mi querido lector, estás acostumbrado al vino de esos precios, has de saber que en méxico y particulamente en la península yucateca donde hace un calor endemoniado, el vino por corriente que sea, es caro y poco popular.

Estando solo con mis dos mejores amigos, la plática fue de lo más trivial y sin embargo, de lo más agradable.

Quisiera que todos mis días fueran así (no necesariamente con vino a $15) porque en verdad fue un cupelaños FELIZ!



jueves, 13 de septiembre de 2007

Wish you were here

Yi Yin, Yi Yang, Zhè Wei Tao



Guillermo y Rodolfo son distintos, por eso llevan nombres también distintos.

La ausencia de Rodolfo ha sido tanta desde hace algunos años y Guillermo ha cambiado mientras tanto. Supongo que Rodolfo también; pero no podría aseguralro, sólo le he visto un par de ocasiones en estos meses.

Me gustaba Rodolfo, era tan voluble e inestable; pero él, su incesante compañía, era quien incitaba a Guillermo, era quien lo moderaba cuando así debía ser. Eran tan perfectos juntos, Sal y Dean on the road, Horacio y Traveler en el lado de acá, Yang y Yin cazando dragones oníricos.

4o principio: Yang y Yin se generan y se consumen el uno al otro.


A Guillermo se lo ve un poco triste, casualmente desde que se fue Rodolfo. Tal vez tuvieron una fuerte discusión y Tao no ha querido reconciliarlos. Tao también ha estado ausente.

Rudolph, I really Wish You Were Here.


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domingo, 9 de septiembre de 2007

On the road y sin Amante

Dedicatoria: A mi no-Amante que en ese terrible día de batalla se terminó de ir.
Dedicatoria secundaria: No querías comprarme el libro, pues míralo, es anaranjado. Y tú, bastardo, no quieres regalarme el DVD que te robaste, pues tengo uno mejor. A ti, maldito egoísta que no quieres compartir tus tesoros con el mundo, pues los comparto yo. (Es con cariño)


Ayer fui a la guerra. Un día complejo debo decir. Primero había que comer algo: rib eye, tallarines, pan de tomate, fudge, cabernet, duraznos… No pude más, siempre mi primera comida del día es ligera, lo juro.

Ya con energía y una gastritis esperando su momento, era hora. Sólo había que hacer algo antes, regresar a casa para quemar una copia pirata del disco póstumo de Elliott Smith, From a basement on the hill. Recomiendo a todos hacer lo mismo, no veo por qué pagarle a la disquera por el trabajo de un hombre muerto. (Además el disco no es tan bueno como cualquiera de los anteriores).

Todo listo. Cd en el reproductor del carro, ventanas abajo para tratar en vano de mitigar el calor con costos bajos, bajo mi glúteo derecho la tarjeta. Casi podía sentir sus numeritos en relieve a través de la piel de mi cartera.

Clutch, palanca en primera. <<Marguerite Duras. Sí, Duras y …>> Algo en mi brazo izquierdo, frío y como distante. Una vez más, y de pronto un “Temporal de su puta madre” como bien dijo mi sabio amigo el gachupín menta-madres que trabaja para Telefónica, mientras intentaba salir de Liverpool habando a todo volumen por su Iusacell.

Nada me podía detener, ni siquiera el temor a los yucatecos manejando bajo la lluvia. Cualquier yucateco sabe de lo que hablo: un valor sin igual.

Marguerite, Margarita, Margarita, como la rosa o como el personaje de mi personaje. Marguerite…

Celular a María José. No hay respuesta. Celular a Berenice. ¡Bien! Siempre se puede contar con Be… <<…su llamada será desviada al buzón…>>. Jo de nuevo y nada. Resignación, será una guerra terrible, seguro habrán muchas pérdidas.

Arribo al campo de batalla, la Gran Plaza que no es nada grande. Miles de carros buscando estacionamiento, la lluvia interminable. Todos buscaban techo; pero yo, no, ¡yo soy un valiente! y además, la lluvia y yo somos uno mismo, y qué más dan unas gotitas y con paraguas de Garfield, y, y, y ¡puta madre! Ya me empapé todo. Da igual, Duras y Villazón harán que todo valga la pena.

-Disculpe. Disculpe… Sí, disculpe.- Bueno, recoño pinche vieja, ¿me va a atender o no?- Muy buenas tardes señorita- hasta por los oídos te han de haber cogido y por eso no me escuchas- Busco un libro de “Marguerite Duras”
-¿Qué?
-Duuraaas- ¡como las tablas que tienes por nalgas!

Clic, clic, clic, type, type, type:

-No tenemos nada de ese autor.
-Esa -aclaré- ¿Y es lo mismo aquí que en cualquier sucursal?
-Sí, es igual.
-Muchísimas gracias, tenga un excelente día.

Mensaje a Puebla vía SMS solicitando consuelo o esperanza, cualquier cosa era buena en ese momento. Antes de ir a Sanborns, decidí pasar a Mixup, temía que alguien se llevara la última copia de La Traviata que según el Internet estaba en descuento. Fue un error haber entrado ahí con el ánimo bajo y la desilusión en el corazón, fue un error.

Bitácora:
Ingreso al campo de batalla, mis piernas tiemblan un poco. Tengo que llegar hasta el fondo y las dos únicas formas de hacerlo implican pasar por el pasillo de rock alternativo o por la sección de indie pop (recuerdo el disco pirata de Elliott Smith y me siento un poco aliviado). Tomo el camino del pop (el rock sería una masacre) y consigo llegar hasta las puertas de cristal con partituras esmeriladas, no debo entrar, lo sé. Y justo cuando decido no hacerlo, ¡emboscada! Todo está perdido.

-¿Le puedo ayudar?
-¡SI! ¡Quiero La Traviata! Con Rolando Villazón, estaba en descuento.- El horror, ¡el horror! No era sólo lo que había dicho, sino cómo lo había dicho.

Al verlo mover las cajas de DVDs con tanta destreza, comencé a sentir un extraño tremor en mi glúteo derecho. No sé si lo hizo a propósito, pero dejó una sección separada, saltándome a la vista L’Elisir d’Amore. Recordé la noche anterior, Villazón terminando de repetir su aria y llorando entre aplausos interminables. Sin que el empleado se diera cuenta, estiré mi brazo y tomé la cajita buscando tembloroso una etiquetita roja. Nada. Daba lo mismo, no la iba a soltar.

Luego de un par de vueltas encontramos a “la perdida”. Maldita mi suerte, me estaba esperando y no estaba sola. Perversa Anna, con tus labios rojos y tu piel tan blanca, tus zapatillas con mi sangre, me esperabas y no estabas sola:

Appalachian Journey, etiqueta roja.
Lotería cantada, etiqueta roja. (Pícara Lila, hasta te ríes de mí)
Baraka, no hacía falta la etiqueta roja.

Voy hacia la caja. Hace falta para eso, cruzar, de esquina a esquina todo el lugar. Visión de equino en calandria. No mires a los lados, no mires a los lados. Evítalo, ¡no hagas contacto visual!

La caja al fin. Entrego la torre de DVDs y me preparo para sacar la tarjeta que retumba en mi bolsillo.

-¿Es todo? - ¿Es todo. ¡Es todo!? ¿¡Qué más quieres de mi!?
-Sí, es todo- Pero no era cierto.

-O.. Oy.. Disculpa, ¿tienes acceso a catálogo como para checar un precio?
-No tendría…
-¿Allá no?
Asintió.
-Su firma por favor- y extendió el acta de rendición.
-Gracias.

Alejándome lo menos posible de la puerta me acerqué a la sección de películas.
-Estoy buscando una película, 2001.
-Sí un momento.

Algo despistado pidió apoyo, Tal vez mi sometimiento los había contrariado.

-Aquí tienes.
-Muchas gracias.

No vi la etiqueta roja. ¿Qué más? I was a dead man walkin’ by then. Una firma más y podría huir hacia mi auto. No, no podía, aún quedaba Sanborns.

-¿Sí?
-Busco un libro. El amante.
-Un momento
-Es de Duras…

Un momento, dos momentos, tres momentos… Ahí viene.

-Lo siento, no lo manejamos.

Ya estaba en el camino y no había forma. Lo único que quedaba por hacer era terminar con todo y regresar a casa. Había que pasar por la otra sucursal de Dante, la primera librería que visité ese día en la misma plaza.

-¿Duras?
-Sí, se escribe así como duras de duro o de durar.
-No está El amante
-¿Y si pones L’Amant?
-Sólo tenemos en español
-¿Cuál es el que está entonces?
-Iara iara- dijo mientras la ignoraba
-La vie, la rue, the road, ¡On the road! Ah sí, En el camino.

Porque al fin y al cabo eso es lo que hay para mí, y ahí es donde debo de estar, On the road.







El saldo de esa tristísimo guerra en orden de defunción:

231 por L’Elisir d’Amore
209 con La traviata
149 con Appalachian Journey
184 a manos de Downs en Lotería cantada
44 en Baraka
89 tras esta odisea en el espacio, pues sí tenía etiqueta roja.
180 más perdidos En el Camino

Sumando un total de 1086 muertos en batalla.