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jueves, 10 de septiembre de 2009

Si estuviera allá

Casualmente pensaba en eso hace un par de días.

Siempre quise un hermano, así que me hice de uno. Cuando entré a 4º de primaria comencé una relación con el que sería mi más leal compañero de vida. Nos llamamos hermanos por debajo de todos los apodos. Sus padres incluso llegaron a tener tutoría legal sobre mí por un tiempo. Supongo que eso hace más veraz nuestras intenciones de fraternizar. Siempre habíamos sido totalmente diferentes, en gustos, en ideas, en filosofías; pero coincidíamos en que hacía falta salir de aquí, al menos por un tiempo.

La semana pasada llegué con mi cantaleta de siempre, diciéndole que la gente, que la ciudad, que el calor, que esto y lo otro, y él simplemente me dejó helado: "¿Qué tiene de malo Mérida?" Se me atoraron las palabras y se me estrujaron las ideas. Además de esto, otros eventos, signos y señales, me hacen pensar que él ya tiró la toalla. Imagina lo que sentirías si yo tirase la toalla.

Unos días después de aquella plática me preguntó algo que me hizo reflexionar mucho: ¿Qué harías si no te puedes ir este año?

En la tarde pasé 45 minutos con el celular pegado a la oreja platicando con Bety. El CONACYT está en crisis y el aumento del 2% de impuestos no creo que ayude. Ya me habían advertido que no se darían becas para maestrías en el nuevo ciclo y ahora me dicen que no sólo se recortarán las becas, sino que el proceso de selección será el doble de duro. Así que ¿qué haré si no me puedo ir este año?

Creo haber contestado algo como: Me voy, a donde sea, a México unos 3 o 6 meses. Vendo lo que pueda y me voy.

Y lo que dije hizo eco. Aún lo sigo pensando. México.

He pensado muchas cosas últimamente. El cambio que necesito no es sólo de ciudad. Es, por supuesto, integral. Quiero como nunca hacer música, quiero escribir una novela y publicar una antología de cuentos cortos. Ya no lo digo como un "me gustaría", sin convertirse aún en una meta, sí es ya un "QUIERO".

También quiero una chica a mi lado. Llevo demasiado tiempo solo. Salidas eventuales a cenar o por una copa simplemente ya no me dan nada. Me siento solo en muchos sentidos, también en éste. Pero llega mi conflicto de toda la vida...

If I told you things I did before
told you how I used to be
would you go along with someone like me
if you knew my story word for word
had all of my history
would you go along with someone like me?

Siempre queda la opción de no hablar del pasado y divertirse. Pero eso no es lo que quiero ni lo que me hace falta. No quiero alguien que 'esté' conmigo, quiero que 'sea' conmigo y yo con ella. Tal vez la palabra clave es 'amor'. No lo se. Ya no estoy seguro de nada en ese sentido.

Aquí las cosas no son fáciles en ese sentido. Todo tiende a polarizarse. O vas a la plaza o vas a un parque. Si vas a la plaza te vistes bien y juzgas antes de ser juzgado, es cuestión de supervivencia social. Si vas al parque te vistes de negro, dices que no juzgas a nadie para juzgar a los que van a la plaza. Hay una tercera opción que es vestirse de hippie e ir al centro. El centro me queda muy lejos y la ropa negra me da calor (No, el calor en Mérida no es como antes, es mucho, mucho peor). Siempre he preferido los ambientes capitalistas con clima controlado. El DF no es sólo la capital capitalista, también tiene un clima que envidio en este maldito horno vaporoso en donde también llueve. Cambiando de tema aquí también llueve: por casualidad escuché In the end de Scott Matthew y casi me explota la garganta, a veces odio la aleatoriedad multimedios. Duré con el dolor todo un día, no se si por mantener la lluvia adentro o porque he seguido repitiendo las notas en mi cabeza desde entonces.

No he visto las noticias. A decir verdad no he visto la tele en mucho tiempo. Aún así supe lo del 2% y lo del secuestro del avión a manos del chupacabras v2009 que hasta canta. Si se pone en marcha, el que se marcha soy yo. Opción A: Can-Cun donde los impuestos son más bajos. Opción B: Guatemala, donde puedo vivir como hippie vendiendo tejiditos y comiendo pupusas. Todo es barato y hermoso allí, aunque se vive con el temor de ser secuestrado o ser muerto en el equivalente de un Oxxo por la guerrilla. Can-Cun es una cuidad espantosa aún en las zonas habitacionales 'nice'. También la zona turística me parece detestable. Es una farsa obvia que todos aceptan. Si consigo mudarme a algún país como Chile o Brasil, ¿me irías a visitar?

24 años y aún haciendo maletas; pero sin estar En el camino. Un cuarto de siglo y de entre todos los puntos insignificantes que somos en la línea infinita del tiempo, me siento el punto más punto. Es la insoportable levedad del ser. A los veintitantos se vuelve abrumadora. Estoy al borde del abismo, de romper con todo y con todos, yo incluido. Lo peor, es que me causa risa cuando lo veo escrito. Me río de mi mismo. Un cuarto de siglo y sigo en la adolescencia. Esto sí es patético y no tu domingo... Bueno, un poco.

Si estuviera allá... Procuro estar, aunque no es lo mismo que 'estar ahí'. Si estuviera te prestaría un libro fantástico sobre los brujos de la sierra de Puebla y de cómo encontrar tu animal en un viaje que no es precisamente a Chapultepec. Estoy seguro que tu animal no es de zoológico. No tienes cara de cebra y mucho menos de león o hipopótamo. Si la boa de plumas cuenta, esa podría ser una opción, aunque sería algo limitada en su expresión. Tu animal está por ahí en el campo, en algún bosque o lago, o tal vez en el mar o el desierto.

Mi tesis es un desastre. He pasado unos días del humor más agrio que te imagines en mí por lo mismo. Una de esas pinches viejas húngaras seguro vino a Chichén y a la pasada me maldijo la muy culera. Nada sirve en el puto laboratorio donde estoy y nada hay. Dos piezas que se pidieron a no se qué país primermundista y que tardaron siglos en llegar, están simplemente desaparecidas entre todo el desorden contra el que peleo día con día en esa oficina. Al parecer Asistente de investigación es el equivalente a Aeromosa: chacha con carrera. El laboratorio de Industrial lleva mudándose de edificio más de 2 meses y aún no hacen la maldita instalación eléctrica adecuada, así que no puedo usar los equipos y tengo que roer los cables y tallar figurillas con palos y piedras de los materiales más rebuscados que te imagines. Lo último fue una lámina de molibdeno. Ni siquiera sabía qué madres era el molibdeno hasta que tuve que usar mi pulgar opuesto en él. Al menos debería tener cola prensil, su ayuda sería invaluable sobre todo porque el encargado del laboratorio está en un status cuántico: encontrarlo en un tiempo y lugar específicos es trabajo de Einstein. El tiempo sigue pasando y yo tengo un mes para titularme. Maldita anciana húngara; desearía tener las venas cruzadas como mi madre para evitar sus maleficios gitanos.

Si estuviera allá... Casualmente pensaba en ello hace un par de días. Como puedes ver, es probable que dentro de poco lo esté.

sábado, 11 de abril de 2009

Nunca es para siempre

En el primer día separó la luz de la obscuridad. Lo hizo desde la tierra mirando al mar con una botella de vino para consagrar la decisión.
En el segundo día consiguió trabajo y el octavo día, 9uillo, después de tanto trabajar vio lo que había hecho y se sintió feliz por un tiempo.




Marzo no podía irse desapercibido. Que mes tan bondadoso.
Abril en cambio llegó con todo. A penas el primer día, «and already it´s that time of the month». Llegué imperdonablemente tarde al trabajo, tuve examen de monitoreo de inglés, cero gasolina y nada de dinero, comida de microondas, infinidad de errores laborales que terminaron por desquiciar a mi 'team leader' y descubrí un agujero en la camisa que traía puesta. Por si eso fuera poco un marica nerd en el trabajo intentó todo el día sacar provecho de mi situación. Árbol caído... Ni hablar.
Ya entrando la noche iba entrando yo a mi casa, con un dolor de cabeza tan insoportable como mi papá, quien se comió y bebió mis provisiones para el resto de esa semana en una sola tarde. Literalmente me comió el mandado. Luego de pagar mis últimos $100 por un despertador seguramente chino de esos que salen en las cajas de cereal, no tenía más opción para el día siguiente que lamer y morderme el codo como distractor ante la hambruna.

Aún ahora la llegada de mi primera quincena sigue siendo más bien un acto de fe, muy ad hoc con las fechas, pues olvidé mi NIP. En verdad no hace mucha diferencia. Los tres primeros meses, así como lleguen, se van. Supongo que viviré de la caridad mientras tanto. Si consiguiera morderme el codo tal vez podría ganar algo de dinero en un freak-show.

Pago cada día una vida de soltero sin gozar sus beneficios. En verdad apesta.




Me entró lo emo. Alemania de pronto pareciera más un sueño que un destino y los sueños sólo son paliativos.
Necesito chocolates y buena música.




La señora que viene a ayudarnos con la limpieza de vez en cuando, gana lo mismo que yo. He hablado con Mylena. Me siento mucho mejor. Me repito cada día que todo esto "no es un fin, sino un medio" y eso me alivia; pero aún así no me libra del miedo: ¿valdrá todo esto la pena? La incertidumbre siempre ha sido mi peor enemiga y el temor al error su mejor aliado. David McCabe me atormenta desde alguna región ulterior de mi cerebro. El día de mi graduación juraría que estaba ahí en el presidium, como un fantasma cantor: "These should be the best days of your life but you worried all the googness away, and these should be the times you remember the most but haven't got the patience today".




En la secundaria vivía total y plenamente feliz. Conocí a uno de mis mejores amigos de toda la vida hace exactamente 10 años. Junto con Arturo, conocí a Ricardo. Hace poco hablé de Ricardo con Bety. Hoy hablé de Ricardo con un desconocido, y en la distancia Arturo pensó que en verdad iría a Oaxaca. Hoy es viernes santo y mientras trabajo, escribo en una servilleta de cuando fui feliz hace 10 años. Ahora ya me ves...

sábado, 10 de enero de 2009

La Guerra de Castas

Recientemente me he vuelto visitante frecuente del blog de Ángeles Mastretta "Puerto libre" gracias a la recomendación de la que considero su fan número uno, Bety. Yo por mi parte nunca he sido tan fan, aunque sí aprecio su obra, y pienso como su creo-que-marido (Héctor Aguilar) cuando en una entrevista para "Shalalá" (Sabina Berman y Katia D'Artigues) decía que ella era una buena escritora, sin llegarla a reconocer como una Grande... «Aún».

En su último post "El perro de Quevedo" recibió un comentario que me llamó mucho la atención:

Lucía Angélica Folino dijo:
¿Qué infamias se hacen en honor al amor a las mascotas?
El perro ha vuelto a ser perro. Eso calma tu angustia ante la muerte. Tú sí eres persona. Cierto. Eres periodista y escritora de un diario importante. Tienes un nombre angelical y cuando una persona te extiende su mano pidiendo limosna, te pones el mejor vestido de todos y armas un evento solidario para que todos sepan lo buena gente que eres.
¿No sientes remordimientos, Ángeles?
Poema para hoy:
El dardo (premio consuelo para...)

Esta mujer critica en su poema (que en realidad es prosa cortada en tiritas para que luzca como verso) a la mujeres, y a quien le quede el saco, que han nacido «en cuna de oro» y andan por la vida sintiendo poca pena por los demás. Recomiendo leer el poema antes de seguir con la lectura.

No es que me interesen los ataques de escritoras populistas a escritoras populares; pero siempre he padecido las diferencias que entre ellas hay.

Mérida no es un sitio tan distinto a Puebla en muchos aspectos que no pretendo listar. Mérida tiene además algunas particularidades. Es una ciudad aislada cultural y geográficamente del resto del país. Es supuestamente conservadora, lo que en realidad significa "tapada". Es cálida con los visitantes, que en realidad significa que sabe sobre el dinero que inyecta el turismo, mientras los cálidos ciudadanos rayan con sus cálidas llaves a los carros con placas de otros estados y con particular agrado los que tengan placas del D.F. Mérida es una gran ciudad, pero es a la vez un gran pueblito. El sistema de castas aún prevalece en su renovada versión capitalista. Existe un puñado de "familias bien" que representan a la nobleza local y es deber de cualquiera que pretenda flotar en el elitismo social conocer a cada miembro de estas familias aunque nunca hayan cruzado palabras en su vida.

Para los distraídos, podría parecerles que la sociedad está dividida en dos grupos. La "Gente bien", que aparecen en una revista del mismo nombre y el resto, que representan al pópulo. Pero para el ojo afinado existe una tercera categoría intermedia: Los trepadores. Este grupo es el más interesante, porque son la mayoría y su deber es relacionarse a toda costa y de la manera más permanente posible con cuantos miembros de la nobleza local puedan. Los métodos usuales son embarazos "accidentales" y misas los domingos. Los templos son más importantes que los antros de moda como centros sociales, pues ahí uno puede demostrar cuan piadoso es y agradar a los padres de la princesa o príncipe a conquistar. Se debe ser católico por supuesto. Las demás religiones son para el pópulo.

El grupo Trepador, para no ser relacionado con su real origen popular, tiende a discriminar a cualquier persona que pueda vincularlo con su origen. Así, quien lleve un apellido maya está destinado al rechazo social. Las familias bien, por otra parte, pregonan la supremacía yucateca pero nunca dejarían que alguno de sus hijos desposara a algún Pot, Canul, Pech, Cahuich, etc.

Estudié la preparatoria en una escuela privada, y al terminarla, hice un año en la universidad pública del estado. Luego de un año decidí regresar a mi lugar y me enrolé en una universidad privada. Ese año en la universidad pública me hizo aprender muchas cosas. También el pópulo discrimina, y lo hace muy bien. Durante mi paso por la facultad de veterinaria fui rechazado y denominado "niño bien". Siempre me consideré un "anti-niño-bien" cuando estaba en la prepa. El resto de mi equipo de trabajo, quienes también formaban parte del clan de "niños bien" aguantaron más que yo y poco a poco se integraron al grupo como iguales.

Al principio pensaba que nos discriminaban por resentimiento como dice Lucía A. Folino pues en esa época era yo un ejemplo de humildad (aunque no lo crean); pero luego supe mejor. Nos discriminaban porque es lo correcto, mantener las jerarquías es mantener el orden social acostumbrado y Mérida es una ciudad de costumbres. En veterinaria también uno aprende mucho sobre los animales y sobre apicultura; las manadas mantienen sus jerarquías y las abejas son el mejor ejemplo de orden social, donde nadie puede moverse entre estratos sociales.

Por otro lado, supongo que es también parte de una respuesta natural. Algo así como ir a los Estados Unidos y ser maltratado por un negro o ser ignorado por un latino cuando se le habla en español.

Lo mismo que Lucía Angélica Folino dice en su no-poema, dicen los "resentidos" en su lenguaje coloquial. Yo pensaba que lo decían por "ardidos"; pero en realidad lo dicen por ignorantes, porque «no les es dado comprender que cada cual defiende lo suyo».

También aprendí que es correcto responder de la misma forma; ofrecer condescendencia y empatía simplemente no les ofrece pautas para defender su status y vivirlo con dignidad. Ignorarnos los unos a los otros sería demasiado aburrido para soportarlo. Así que es nuestro deber, por respeto, el discriminar. Por supuesto, todo con mesura, que fue lo único que le falló a Hitler. No buscamos la guerra sino el equilibrio.

Estando en la universidad pública me cuestionaba más que nunca sobre la desigualdad y en el empeño en que los "resentidos" ponen en enfatizarlo (adoro las cacofonías). Ahora que lo entiendo me siento tranquilo y les aprecio por mantenerme en mi sito. Es gracias a ellos que ahora he terminado mi carrera en una prestigiosa universidad, aprendo idiomas y me preparo para hacer una maestría en el extranjero. De otra forma, con casi total certeza estaría administrando el rancho de mi mejor amigo rodeado de moscas y con un salario terrible "por aquello de la amistad".

domingo, 12 de octubre de 2008

Caída de las bolsas

Siempre que hablan o mencionan la caída de la bolsa (o bolsas) imagino a una mujer gorda, tal vez italiana, a la que se la han caído las bolsas del mandado en plena acera y un niño con ropa cincuentera robándose una naranja que salió rodando.

domingo, 3 de agosto de 2008

Cosas que quiero:

Una planta para mi cuarto, ya tengo dos prospectos: un bonzai y una que vi en Wallmart.
Hacer natación.
Kung-Fu lessons.
Música (sí, más).
Un calentador de agua solar.
Ropa: Un par de pantalones de vestir y camisas como para el trabajo. (Toda mi ropa es informal)
Café
Chocolate y/o Nutella
Un USB hub chido.
Clases de alemán.
Una cámara digital nueva.
Un cámara de video digital de esas con disco duro.
Un cooler para mi lap.
Un trabajo que me permita todo lo anterior.
Más tiempo.
Hacer mis prácticas en el extranjero sin tener que poner un peso (y que me paguen por supuesto).
Una novia con auto chido.
Un premio Nobel.

viernes, 11 de julio de 2008

De mal en peor

Voy a comenzar una colección






Por cierto del capitalismo, hoy viernes 11 del mes que sea, oficialmente se encuentra disponible en el mercado mexicano el iPhone 3G por supuesto con Telcel. Como ya se sabía el servicio es excesivamente caro. La jugada es comprar el iPod Touch y un celular Kellogs (los que vienen en las cajas de cereal) o uno del Oxxo y pegarlos con cinta adesiva. Igual se pueden meter en una ziplock y decir que es su protector case.

domingo, 18 de mayo de 2008

Stars & Bucks

Esto es lo que pasa con el capitalismo

Vuelve a sus esclavos cada vez más imbéciles.

Aunque debo admitir, gráficamente resulta algo atractivo siempre y cuando se siga leyendo "gui-llo"

lunes, 14 de abril de 2008

Sobre lo privando en lo público.

Un nuevo guillolandés me comentaba vía eMail sobre una de las entradas pasadas, y entre una idea y otra mencionaba algo sobre las complicaciones que plantea la perenne lucha entre lo público y lo privado.


Casualmente hacía menos de una hora que había sopesado el valor de ese conflicto, pues sucede que durante la acostumbrada sesión de quejas y actualizaciones que toma lugar a altas horas de la noche en el parque de mi colonia, descubrí a un vecino de género desconocido (según yo en esa casa sólo viven jóvenes universitarias)... digamos que estudiando las prácticas reproductivas humanas y aunque mi curiosidad natural y mi espíritu investigativo me incitaron a explorar tanto como fuera posible, a lo único que se podía acceder desde el parque era a la maravillosa vista de una muy buena televisión con gráficos de excelente calidad.


Ya de regreso a mi cuarto pensé en lo vulnerable que es la privacidad. Recordé un par de anécdotas de algunos amigos (una particularmente reciente sobre los tentáculos maternos que todo encuentran), algunas propias realmente vergonzosas y otras no tanto, y en particular a mis vecinos y lo fácil que es romper su intimidad, por ejemplo al publicar en este momento las terribles peleas lésbicas de mis ex-vecinas o los excesivamente ruidosos encuentros sexuales de los primeros vecinos que vivieron en esa nada privada casa. Y es en este punto donde acuden al juicio la ética y la moral, que no generan gran diferencia pues como la reina de Inglaterra, son en la actualidad tan sólo figuras políticas.


La conclusión a la que de momento puedo llegar es que no existe tal cosa como la privacidad pública; sino que es más bien privilegio de unos cuantos. La privacidad, como probablemente suceda con Pemex, también ha sido privatizada.

domingo, 13 de abril de 2008

El capitalismo emocional y las relaciones.

Existen algunas leyes aplicadas por la naturaleza a las que nos vemos obligados a obedecer, tales como la ley de la gravedad, la inercia y más a profundidad la ley de Herodes por mencionar algunas.


En cambio, dentro de la Administración que es la herramienta medular del capitalismo, hay algunas leyes que nos vemos obligados a aplicar, tales como La Ley de la Oferta y la Demanda, La Ley de la Selva y ya más en confianza La Mano Invisible. Así, en los negocios como en las relaciones, es siempre menester hacer una evaluación de Costo-Beneficio. Por ejemplo, supongamos algún "equipo" en el cual hemos realizado una fuerte inversión el cual, sin embargo, por su tiempo de operación ya ha sido totalmente amortizado (depreciado dicho de otra forma). Este "equipo" presenta algunos beneficios como puede ser que el operador esté totalmente habituado a su manejo, con trucos, mañas y demás. De igual forma, presenta desventajas como un alto costo de mantenimiento por causa de las fallas constantes y al mismo tiempo un altísimo "costo de oportunidad", etc.


Es en este punto donde la evaluación concienzuda es obligatoria; comprar un nuevo "equipo" implica infinidad de factores a contemplar que gracias a mi maestra de Ingeniería Económica puedo mencionar, al menos algunos de ellos:

El primero y tal vez más difícil de todos es conseguir el nuevo "equipo", pues la demanda es altísima y la oferta en exceso baja; así que pasando por alto este problemita y suponiendo que ya tenemos algún prospecto pasamos al segundo factor a contemplar que sería la capacitación.


Recordemos que el operador estaba completamente habituado al equipo anterior, lo que seguramente dificultará su adiestramiento en el manejo del nuevo equipo y aunado a esto tenemos que todo proceso de capacitación representa costos altísimos.


¿Qué hacer entonces? se preguntará el lector algo confundido por tanta bagatela administrativa. Pues sucede, para bien o para mal, que la respuesta es diferente para cada empresa, dependiendo de su giro, capacidad productiva, rubro, etc., así como de su misión, visión, valores, objetivos, organigrama, reglamento interno y demás elementos constituyentes.

Entonces el universo y yo nos preguntamos: ¿qué vas a hacer? ¿Una multinacional o llevarás tu empresa a la quiebra?



Y yo que pensaba que la Contabilidad, Costos y la Ingeniería Económica no serían materias útiles para mi vida. Ahora veo que sabios son los educadores capitalistas a quienes debo al rededor de $25,000, que bien lo valen si puedo usar palabras como "amortización", "organigrama", o hablar de "costos de oportunidad" o simplemente mencionar "la ley de la Oferta y la Demanda" para lucir... corporativo. Después de todo Guillo Inc. tiene una imagen que mantener, las leyes de la mercadotecnia así lo dictan.


sábado, 29 de marzo de 2008

Myle y Luis

Un par de guillolandeses en Starbucks

lunes, 10 de marzo de 2008

Happy birthday dear President...

Por alguna razón (el universo me odia) que desconozco, mis cumpleaños son terribles. No así los de la infancia, que eran maravillosos. Lo dos últimos me enfermé en pleno período de exámenes, gastritis, nauseas, mareos, etc.,  etc., etc. Realemnte nefastos cumpleaños.

Como todo el mundo se podrá imaginar, no existe peor día para cumplir años que los Lunes. Pues felicidades a mí en san Lunes.

Cuando todo pintaba para ser el peor día, sorpresivamente fue un día... rico. El clima estuvo excelente, las clases que usualmente son nefastas en lunes fueron relativamente buenas, el exámen por el cual estaba dispuesto a entrar en conflicto mortal era sólo una mentira (supuestamente). Aunque nuestro nuevo director llegó también al rescate. La mañana, a diferencia de lo usual, fue una mañana tranquila. En medio día por fin pude comer sin estar a la carrera. La tarde fue espectacular, podía dividirse el cielo en tres franajas casi perfectas: anaranjado en la base, azul en medio y negro arriba con una luna menguante perfecta. Perfecta.

Si hubiera llovido en la noche hubiera recobrado mi fe en el dios católico (católico a falta de una mejor propuesta) y lo hubiera tomado como un clarísimo mensaje de reivindicación.

Honestamente, como esperaba que el día fuera tan mierdero como cada cumpleaños, pues no había planedo nada. Bety, desde Miami, insistía en que debía hacer algo, lo que fuera. Mylena desde el D.F. mandando los mejores deseos (a esta chica sí que el universo le hace caso). Y así por todas partes. A pesar de mi grouchy attitude todo el mundo con la mejor vibra, incluso me econtré a la maravillosa Kookayito, que tras haberla tenido presente por varios días al fin se materializó el día de hoy (ayer en realidad).

En este punto tenía que incluír algo que me fue inspirado por Arturo; pero he de confesar que estoy... ¿Cómo decirlo educadamente? Bajo las negativas influencias del alcohol (estoy p-diiiisimo para la gente bulgar que no ha entendido), por lo que no recuerdo bien qué era. Pero era algo cursi sobre lo agradecido que estoy de haberme encontrado con mucha de la gente que me rodea.

Luego de ese "fin del día" (atardecer) tan pkm (espectacular para la gente refinada que suele visitar este sitio) pues lo siguiente era agradecerle al capitalismo por hacernos tan felices gastando:
Rat Pack (un baresito de sueño con oooobvio estilo 50ero). Comida italiana para honrar a los gangsters que dieron lugar al estilo de los 50's, y de ambiente Robbie Williams cantando Jazz.

Nisiquiera sabía que existía tal concierto a pesar de que me gusta mucho RW y el Jazz. Pues fue genial descubrirlo precisamente en mi cumpleaños. Y así, mientras Robbie cantaba con todo su esfuerzo tratando de acercase a las suelas de Frankie, yo tomaba una copa de vino tras otra. El tonto mesero cometió el error de decirme que luego de la primera, las siguientes copas costaban sólamente $15 pesos (€1.oo ó $1.4usd). Por fortuna yo no traía coche y el conductor no traía mucho $$$ como para seguirme el paso. Si tú, mi querido lector, estás acostumbrado al vino de esos precios, has de saber que en méxico y particulamente en la península yucateca donde hace un calor endemoniado, el vino por corriente que sea, es caro y poco popular.

Estando solo con mis dos mejores amigos, la plática fue de lo más trivial y sin embargo, de lo más agradable.

Quisiera que todos mis días fueran así (no necesariamente con vino a $15) porque en verdad fue un cupelaños FELIZ!



martes, 19 de febrero de 2008

Los bebés no vienen de parís

Cuenta la leyenda que a los bebés los trae la cigüeña desde París. A nada de cumplir 23 años de vida, vengo a descubrir que todo es una mentira:



Los bebés vienen de Shangai!

miércoles, 16 de enero de 2008

Look for the nines, god also jerks off

It all really begun with Der Fliegende Holänder, a manos de Figo bajo su infatigable apostolado wagneriano. Luego mi estúpido mejor amigo que no me avisó para ver la tercera parte de Los Piratas del Caribe, así que me vi en la necesidad de hurtar el DVD de su cuarto para luego ocultarlo bajo su ropa sucia y argumentar que siempre estuvo ahí. Mientras los piratas navegaban away from the Davy Jones' Locker, yo navegaba por la red, en una "bahía pirata", bajando películas con un ojo al parche...

Una vez que el fantasma de Disney hubo terminado de mandar al diablo al holandés errante para poner en su lugar a un mugroso herrero con su trivial historia de amor, me cambié de estación, algo así como ir de proa a popa; pero más bien de una esquina de mi cuarto de dos metros a la otra. Así, en la madrugada del día presente, comencé a ver la segunda película: The secret window. No casualmente, por supuesto.

Tristemente descubrí que la ventana secreta es por mucho la peor película en la historia de Johnny Deep. Toda la película, toda, es un lugar común. Y además tan obvia y estúpidamente predecible, que incluso llegas a pensar que todo es a propósito; pero no, acaba y te sientes un jodido por haber perdido dos horas de tu vida, electricidad de la pc y espacio en tu disco duro; eso sin contemplar el tiempo que le tomó bajarse.

Desilusionado decidí tomar una siestecilla que comenzó como a las 8a.m. y terminó cuarto para las 3p.m. Luego de bajar a no-comer, subí de nuevo a mi recámara para ver la siguiente muvi: The nines.

The nines es una película típica gringa. La dirección me recordó un poco a Coppola. Luego de ver en el trailer unos numeritos brillosos y de colores sobre las cabezas de la gente, pensé que iba a ser una basura, dos horas más de mi vida desperdiciadas, etc.

La peli se divide en 3 partes, para el final de la segunda, estaba tan contento que sólo decía en voz baja «que el final sea bueno, que el final sea bueno...». Tenía la sospecha de que todo iba a terminar en un lugar común al igual que con La Ventana Secreta.

Mientras el escritor de La Ventana Secreta ignoraba los consejos literarios de su personaje Mort, quien escribió The nines no se olvidó de que el resto de la historia tiene que sostener el final, que mientras más pesado más fuerza requiere para ser sostenido.

Fuera de la crítica literaria, una secuencia de casualidades "ligatorias" me llevaron a este punto: Aunque los 7s no lo entiendan, e incluso a mi se me olvide, soy un 9 y un nueve must "look for the nines".

De Figo al Holandés Errante, del holandés a Los piratas del Caribe, de ellos a Johnny Deep, por él La ventana secreta y un escritor demente, escritor que crea con el pensamiento («El poeta es un pequeño Dios» dice Huidobro), tal como en The Nines. Un escritor, un programador quien dice que «la vida debería tener un "reset"». Y ahora que lo pienso, creo que reset es mejor que el forward que yo había propuesto. Debiera programar un reset para mí ahora que se que puedo compilar mi propia vida.

Espero que mi final sea igual de bueno que el de 9ary/9avin/9abriel, porque a fin de cuentas «The only thing that matters is the ending. It's the most important part of the story. And this one, is very good. This one is perfect». So shall it be.

lunes, 7 de enero de 2008

The camels are comming

Siempre había relacionado el café con momentos particulares de mi vida, con placer, con el mar y el sexo, con la carretera, y un sin fin de etcéteras; pero nunca lo había relacionado con mi futuro.
Quien sí lo hizo fue Madame Chachá, apodada así luego de una divertidísima noche de chocolate, café y rosca de reyes.

Luego de secarse rápidamente el café, se hizo la primera lectura: Eres poco celoso...

Más adelante aparecerían una serie de mujeres gordas, una culebra deforme, un claro lobo que fue interpretado como zorra, 2 emes que bien podrían haber sido números 3 o un par de nalgas, un hombre y una mujer besándose (yeah, yeah!), y finalmente un camello animado.

Debo admitir, el camello era impresionantemente claro y lo mejor de todo es que estaba animado. Al principio tenía los ojos (un sólo ojo porque estaba de perfil) abiertos al igual que la boca; pero no pasó mucho tiempo cuando, entre una risa y otra, descubrimos que el camello había cerrado los ojos y exhalaba humo de su boca. El mensaje era clarísimo y hasta hoy lo comprendí: Acompaña tu café con Camels.

¡Bendita madame Chachá! ¿Será que el capitalismo encontró en las artes obscuras un medio de comunicación viable para la publicidad? ¿Estará el internet pasando de moda y usaremos tazas para checar nuestros correos? ¿Dejarán de existir las computadoras? ¿De qué voy a vivir? ¡Oh madame Chachá! ¡Dime! ¡Di qué me depara el futuro, qué me depara el destino!

domingo, 23 de diciembre de 2007

Hédonistique semaine

Cancelado el viaje a México luego de uno de los mese existencialmente más agotadores de mi vida, con la sangre diluida y el espíritu en jirones, decidí dar un cese a mi existencia tal como Jean-Baptiste Grenouille lo hiciera en su cueva, solamente que por la razonable/ debo pausar, una cucaracha me amenaza temblorosa desde la pared… Fuck! You won’t relieve what I’ve just did y por fortuna tampoco lo sabrán, ever. /cantidad de tiempo conocida como ‘semana’ constituída por siete días y no por siete absurdos años.

Si existe algo que pueda en este mundo reconfortar al alma de forma instantánea y sin necesidad de sudar, en cuyo caso estaríamos hablando de sexo, es el Chocolate y no el caldo de pollo como habrán pensado algunos. Por desgracia el efecto es transitorio de modo que hace falta una fuente inagotable de chocolate para conseguir el efecto deseado, lo cual no era mi caso.

Con total desilusión ante el porvenir, quise compartir mi pena sin que al hacerlo pareciera lastimoso, y así, gorgoreó en mi garganta la frase Je veux chocolat, beaucoup chocolat, que con el paso de algunos segundos se convirtió en Ich wolle Schokolade, viel Schokolade. Acto seguido mis dedos llevándolas al Internet.

Era domingo así que la semana de abstención existencialista había comenzado y si bien se puede dejar de ser, no igualmente de estar, por lo que al haber abandonado mi cuerpo a su suerte, éste bailaba con el viento en un día por demás ventoso, de modo que al cabo de unos instantes me encontraba en Liverpool. Vagué como autómata entre la multitud navideña por unas tres horas que terminaron en la compra sistemática y patrocinada por supuesto de unas trufas Midori. El hechizo surtía efecto aunque yo no lo notara debido a mi embotamiento existencial. Era como si al escribir las frases en Internet las hubiera escrito en una cintilla y luego colocado en una montaña tibetana para que el viento, que en este caso estaría compuesto de 1s y 0s, llevara el mensaje a los dioses.

Al día siguiente había que comer la mayor cantidad de chocolates que adornaban la casa de jengibre para evitarle un mal digestivo a la niña y una noche infeliz a la madre que acababa de dar a luz a su segunda hija.

Al tercer día había que recibir con algo a los visitantes que se hicieran presentes en el hospital para conocer a la “RN” y todo terminó en bombones bañados en chocolate para las multitudes y en unas lenguas de gato exclusivamente para mí, obviamente bajo patrocinio una vez más.

Ya no recuerdo si fue al cuarto día, o en alguno de los anteriores, que recibí los chocolates sobrantes de unos arreglos navideños repartidos en los días previos al parto; lo que sí recuerdo es el delicioso sabor a menta de unos y las crujientes almendras de los otros. También con almendras acompañé las crepas rellenas de nutella a las que, entre risotadas de cinismo, espolvoreé con un poco de cocoa.

Aunque así lo pareciera, no todo fue chocolate, también dormí con descaro por hasta más de doce horas seguidas y de las cuales descansaba tirado en cama leyendo por fin después de tanto tiempo de no hacerlo o viendo alguna ópera acompañada de vino y algún entremés.

Por lo demás, los tiempos privados los dediqué a asuntos también privados como debiera ser.

En la semana se incluyeron eventos como el multicelebrado cumpleaños de mi hermano, el cual celebramos varias veces la semana anterior, en la noche de su víspera y una vez más en la noche del propio aniversario; las dos últimas ocasiones incluyeron un tinto deliciosamente fresco, jamones auténticamente alemanes, queso de cabra en todas sus posibles variedades y otros quesos que iban desde el azul hasta el rojo, por decirlo de alguna manera simpática. Se incluyeron también la compra de un par de bufandas y un par de visitas al cine, una de las cuales fue hoy.

Hoy, al regresar del cine, había que ver la película previamente illegally downloaded para poder compararla con la novela leída durante la mayor parte de las horas no dormidas. Con la finalidad única de hacer una comparación más lúcida y no con la de rendir tributo a mis placeres, rendí tributo a mis placeres con el más exquisito café chiapaneco (regalado), violado perversamente en su integridad socialista con un gran chorro de cremoso Baileys traído a América por los más metálicos medios capitalistas.


Mi alma, que hoy finaliza sus vacaciones, regresa inocente al más mullido cuerpo que pudiese encontrar, sin saber de lo que se ha perdido…