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jueves, 6 de enero de 2011

Que pase lo que tenga que pasar

Hablar del año nuevo sin que suene trillado es imposible. Para evitar caer en el lugar común en que caemos cada año, pensemos en tradición y así, lo repetitivo cobra un valor ajeno a sí mismo que reside únicamente en el poder del adjetivo.

En mi casa aún no generamos una tradición. Hasta hace unos pocos años, mi familia y yo viajábamos a reunirnos con los parientes. Hasta ahora no hemos podido acomodarnos del todo. Los sobrinos parecieran aligerar un poco estas incómodas reuniones donde nadie se halla. Es, supongo, cuestión de admitirlo: la navidad es para los niños. Los adultos tienen a dios; los niños, como pañal entrenador, tienen a Santa. Si de por sí las fechas no son para nada agradables, el año nuevo lo pasamos sin las mamás de mis sobrinos y por supuesto, sin sus hijos; de modo que en mi casa recibieron el año nuevo tres y medio monos en la sala. Mi hermana salió a correr al rededor de auto con una maleta para sentir que hizo algo, mi mamá atrás de ella con una sartén haciendo ruido y mi papá sólo hacía notar cuan inconforme se sentía por estar ahí. A mi me picó algo en el brazo. Hay un blog que leo en el cual constantemente se aconseja prestar atención a los mensajes del universo. Bueno, el mensaje fue claro.

Después de eso entramos a hacer el tradicional brindis. La propuesta fue ir del de mayor edad al de menor. Comenzó mi padre con su grandilocuente observación:
-Este fue el peor año de mi vida- hizo una pausa para dramatizar más el momento y continuó - Espero que no se repita. Mi madre, que por alguna extraña enfermedad mental sigue intentándolo le preguntó el porqué y le hizo algunas observaciones de cómo no había sido para nada malo. Como yo soy egoísta y malvado, la respuesta que di en mi mente fue más bien autoaleccionadora: "Pendejo. Con los días contados y vive el peor año de su vida". Por otra parte, el intento de cagarnos la fiesta, me incitó a disfrutarla. Así que renové ánimos luego de un día en verdad agotador y seguí la onda autonindulgenteyautocondescendiente del evento. Luego de esperar a que mis hermanas faltantes se decidieran presentar, cosa que no hicieron, me fui a la fiesta de la familia de un amigo. Fue temática y mi disfraz de cien pesos, con lentejuelas en lugar de cota de malla, hizo bien su trabajo.


La dinámica del evento consistió de tres partes: la cena, la sinopsis y la sesión de fotos. A la cena no llegué obviamente; pero sí a las fotos y a la sinopsis. Cosa interesante esta última. Cuando llegué me dijeron que era mi turno y aún sin tener claras las reglas del juego dije cualquier cosa. Lo suficiente para salir elegantemente del compromiso; pero no para cubrir a cabalidad lo más significativo de mis últimos 10 años de vida:

La década comenzó luego del diagnóstico de leucemia de mi papá. Eclamsia es una buena palabra, significa relámpago y su uso hacía referencia a un cambio súbito en el clima, una tempestad que llega sin aviso. Los doctores la usaron en 2001 para explicar la muerte de mi sobrino. Ese mismo año respiré el aire de París, Londres y Dublín, entre otras ciudades europeas. Conocí poco de París y nada de Londres. Fueron visitas eclámsicas. En México las clases habían comenzado y yo comía crepas en Saint-Martin, Isla de Ré. Cosa curiosa es que al lado de la isla, en el continente, está La Rochelle, ciudad cede de los antiguos headquarters de los templarios (Cour de la Commanderie). Ya de regreso a Mérida todo fue como había sido antes. Fui coordinador del grupo de misiones del que formaba parte. Nos llegó un 'vigilante', que luego se volvería mi amigo: El hermano Nacho. Conocí a Ramón, conocí a Marilú y luego fuimos novios. Dscubrí que Mariana, mi entonces mejor amiga, era una psicópata, lo mismo que Pedro, el mejor amigo de Marilú. Nos rodeaban los psicópatas en esa época. El último año de prepa no tuvo grandes eventos, salvo la liquidación de mi papá. Recuerdo particularmente de esa época una plática con el hermano Nacho. Hablábamos sobre mi vida personal y terminó la conversación diciéndome que en la relación padre-hijo tendría que haber un adulto… Esa frase, cuya versión original es seguramente diferente en forma mas no en fondo, marcó una pauta.

El siguiente año fue… Ni se qué adjetivos usar. Entré a la carrera, conocí a Berenice, Mario y el resto del equipo de vets. Conocí a Marilú y dejamos de ser novios. En casa, la aparente falta de dinero luego de estar acostumbrados a todas las comodidades, hacía insufrible la situación. O tal vez esa era solo la excusa para dejar salir las cucarachas. Pensé en irme. Mario, quien no lo sabe, hizo toda la diferencia y marcó una diferencia significativa en mi vida; así, tan cliché como suena. No es como que hayamos sido grandes amigos y sin embargo, lo aprecio como tal. Gracias a él sobreviví ese año y gracias a Berenice y Alex (Pinny), al comenzar el siguiente me cambié de carrera. Entre a la universidad de mi antigua preparatoria. Ya para ese entonces había cambiado mi fe: No creo en dios, pero sí en su Santa Iglesia. Benditos Maristas, hicieron todo por mi.


Gracias a los Maristas tuve una carrera y ahora un empleo. Cuando digo Maristas, no sólo me refiero a los hermanos, sino también a los laicos que forman parte del instituto. La carrera fue más bien desagradable. Habiendo tomado una decisión de vida al cambiarme de universidad, los directivos decidieron que mi carrera no era lo suficientemente demandada como para mantenerla, así que la cerraron. Fui la primera y última generación de Ingenieros Cibernéticos y de Sistemas Computacionales de la Universidad Marista de Mérida. Éramos cinco en el grupo. Bueno, había un sexto; pero nunca fue parte real de grupo. Luego de un par de años de ver las mismas caras, la apatía era infranqueable. Todos estábamos hartos de todos y nos faltaban 3 años más, lo que hacía el proceso más frustrante. Al final de la carrera creo justo decir que nos odiábamos. Las diferencias entre todos eran abismales y aparentemente inconciliables. Llegó por fin la graduación académica y cada quien por su lado. Ni siquiera celebramos juntos. Mientras mi amistad con Oscar, uno de los cyborgs, se había enfriado, la relación con Luis Felipe, otro cyborg, se fue estrechando. Lo irónico del caso es que fue cuando estuvo lejos, en Los Ángeles, y ya habiendo terminado la carrera que nos hicimos cuates. La lección aquí fue que luego de pensarnos estrechos opuestos de una línea, descubrí que teníamos mucho más en común de lo que fui capaz de entender durante 5 años. Educación similar, valores muy similares, metas afines, etc. Oscar reapareció hace poco en la escena. Me alegra. Fue también durante la carrera que conocí a Bety con una T. Nos hicimos amigos mientras ella vivía en Miami y me hacía mis tareas. Cuando me dejó de hacer las tareas nos dejamos de llevar y ya no he sabido nada de ella desde entonces. La marista igual me trajo a Lucía María.

Terminar la carrera fue algo muy significativo supongo, al menos en términos de esfuerzo y metas cumplidas; y sin embargo, cuando pienso en lo significativo, pienso en la gente que fue parte de ello y no en ello mismo. Mi jefe a quien considero un amigo, Gerogina alias la Kookayito, la coordinadora de mi carrera Eugenia, Joe, los Cyborgs, los locos del CTU, Myle, un par de la Camerata, otro par del equipo de Basquet, Stefan y toda la gente que me dice Willy (pronunciado Bily) porque Willhelm es "anticuado". Incluso pienso en el staff administrativo como Mariela y compañía con gusto y agrado. A últimas fechas en la gente de la UNEXMAR, Ale a.k.a. La Inge, es un gran ejemplo y nuevamente mi jefe, que otrora fuera el director que me recibió a la universidad.

Durante este tiempo vinieron pocos viajes, pero sustanciosos. El terrible viaje a Monterrey para presentar el GRE. Un viaje por carretera hasta Metepec con escala en Guadalajara y luego como adendum el viaje a Puebla donde conocí a la mitad de los Balodeza. Otro viaje por carretera a través de la República, con paradas en Orizaba, Toluca, Guadalajara y Mazatlán a donde llegamos justo a tiempo para una boda y luego a nuestro destino final para pasar las fiestas navideñas: Culiacán. Desde entonces, hace como 6 años, no veo a mis norteños parientes. Antes de eso los veía cada año. (Temgo hambre pero me da flojera bajar por comida). El viaje al D.F. pare el cumpleaños de Arturo y como adendum el concierto de Madonna, y finalmente el viaje por carretera a Guatemala. Si viajé a otro lado no lo recuerdo o pienso que no fue de esta década. Algunos pensarán que es mucho, pero en realidad no lo es. Antes viajaba mucho más.


En el ámbito laboral conseguí, con relativa facilidad, empleo en una empresa gringa. Me pagaban con cacahuates, si es que me pagaban y el trato era peor que en una guardería. Ticket si hablabas en español, ticket si volteabas, ticket si… Hueva. Renuncié a los cuatro meses y me regresé al sacro laboratorio a terminar mi tesis. Luego de mucho estar ahí sin recibir más recompensa que la experiencia, me contrataron y ahí sigo desde entonces. Lo mejor de la Cuarta Fuente fueron la experiencia que te da el ser explotado y aprender a decir 'ya está' y lo segundo y mejor, Sarah Oeste.

En el último año me enfermé de todo. Desde Malaria y Évola, hasta piedras en los riñones y calvicie prematura. Esas enfermedades, que además vinieron una tras otra, me incitaron a modificar mi vida. Un cambio generó otro y en cascada los cambios siguen en proceso. Desde mis hábitos alimenticios hasta mis relaciones interpersonales. Todo y todos están en la balanza y mucho se está quedando en la década pasada. Otras cosas simplemente se mueven de posición en el estante o pasan del mostrador a la bodega. La planeación meticulosa quedó atrás. Esta década comienza con un "Chingue a su madre, que pase lo que tenga que pasar".

miércoles, 1 de diciembre de 2010

jueves, 2 de septiembre de 2010

Compromisos

Me comprometo a vivir, con todas las implicaciones.
Me comprometo a no escapar de la felicidad por vulgar e intrascendente que pudiera ser. Me comprometo a seguir queriendo y deseando; pero también a exigir y demandar. Me comprometo a soñar menos y a existir más, a leer sólo por ocio y no por necesidad.
Me comprometo a decir 'no' más a menudo y a la contundencia de un 'jamás', a no tomar siempre el camino seguro . A dudar y a no satanizar las equivocaciones.
Si consigues hacerme enojar, me comprometo a vociferar en tu contra en lugar de sonreír una desilusión.
Me comprometo a hablar menos y decir más.
Me comprometo a dejar atrás lo innecesario, a cargar sólo con mi propio peso y a ser seguido sólo por mi propia sombra. A decir adiós sin tantos remordimientos y a decir hola sin tantos miedos. Me comprometo a no tomar como propios conflictos ajenos y a no sufrir las penas de otros. A no aminorar el paso por nadie.
Me comprometo a no temer al arrepentimiento y más aún a disfrutarlo.
Me comprometo a vivir con todas las implicaciones, ¿y tú?

jueves, 3 de junio de 2010

My friend Stu

With one week of delayed work upon my back, dust is finally settling down. It took me only a couple of days out of a perfect routine to exorcise some of my demons out and to get the rest of 'em upset. Fortunately the exorcism occurred, of course, at nigh, so no one noticed and thus there was no talking about it. After that, the mayhem and chaos continued until today at noon, but things changed somehow and I actually enjoyed it. I am seeing things with different eyes now (blurry and red too).

I have tons of pending work from a job where I don't get paid (at least not with money), I'm officially broke as in totally broke, I'm incredibly tired and I'm finally willing to accept that I'm not going to New York. Despite all of this, I'm feeling somehow good. Perhaps it's the "joy of the mediocre" but it's O.K. I'm O.K. with it now. As I used to do with people and I do now with life, I'm beginning to drop all expectations about my own self. From now on, everything will be an achievement. For example: If I manage to wake up in the morning, I'll congratulate my self for the success. If I get a shirt ironed I'll say "Dude, you rock!” If I cook some eggs for breakfast I'll go further and say to me "Man, you are a delightful gentleman" while I use the proper fork for the omelette after having some fruit. The utter goal is to make people around me go the same way. Have you noticed how stupid people have it all easy? If you're stupid and get something done, everyone will clap at you; but if you're smart and get something amazing done, (if they ever notice) they'll say "Yes, normal stuff for him. Who cares? He's got it all easy on him because he's intelligent. Let's go with Stupid, he's so awesome. I heard he's getting a promotion".

I used to hate Stu, now I look up to him. He's so awesome...

domingo, 2 de mayo de 2010

Hipnotista para fiestas

Hace algún tiempo que no escribo. Y bajo consejo de Arturo, decidí sólo hacerlo. No me siento con ganas reales de hacerlo; ni siquiera siento que tenga algo sobre qué escribir. Sin embargo me convencí de que esto es igual que el ejercicio, comenzar es lo más difícil, pero una vez que se le coge el ritmo, parar ya no es tan fácil.

Mi último post fue de cuando cumplí 25 y lo hice más por obligación que por encanto. Sentía que si no hacía algo para esa fecha, era como si haber pasado un cuarto de siglo vivo no tuviera importancia alguna... Y verán, el problema con mi vida en este momento es ese. Siento que a pesar de haber caminado 25 años, mi vida es la más fútil e irrelevante sobre el planeta.

Cuando estaba en la secundaria-prepa pensaba, como todo el mundo tal vez, que a esta edad tendría la vida resuelta. Generé tantas expectativas con base en lo que en ese momento pasaba en mi vida que ahora soy mi más grande decepción. Mi carrera es una basura, no tengo empleo, no tengo más ahorros, no tengo novia, cada vez me quedan menos amigos, mi salud está peor que nunca y mi familia... mi familia simplemente ya no es lo que era.

Revisemos lo anterior. Antes de estudiar Cibernética en una universidad privada de mi ciudad, hice un año en la universidad pública del estado estudiando Medicina Veterinaria. "Let's save the world" right? WRONG! Aunque a nivel personal fue un año lleno repleto, a nivel profesional fue toda una desilusión. Fue durante ese año que terminé con mi entonces novia y desde entonces no he tenido otra relación formal, o relación en realidad más allá de 'vernos un par de veces'. También fue durante ese año que estuve a nada de mandar todo al carajo y salirme de casa. Fue gracias a Mario R. que decidí aguantar sólo un poco más, y entonces todo mejoró al menos lo suficiente como para aguantar durante los siguientes años hasta hoy. Estoy seguro que él no lo sabe, pero en realidad hizo un gran diferencia. De toda esa época todo se ha diluido, incluida la gente y aunque nos vemos de vez en cuando, con la persona que conseguí mantener contacto por más tiempo fue con Bere B. Aún somos amigos y ya la he mencionado en posts anteriores. Ella se graduará este verano. Luego trabajará un tiempo y probablemente luego de ese tiempo decida que es hora de casarse. Para ese tiempo calculo que habrá cumplido más de 10 años de relación con su novio, y luego de 10 años eso del matrimonio (hay que admitirlo) es sólo un trámite y según entiendo, para la ley es además una obligación. El paso obligatorio siguiente son los hijos y en un instante, según se dice, llega la vejez.

Definitivamente yo aún no esto listo para la vejez; pero tal vez, si estuviese ahí, todo esto ya no me importaría. Tal vez es sólo cuestión de aceptar que esto es lo que hay y aprender a quererlo y en lugar de pensar que nos conformamos con nuestra vida, sentir que agradecemos cada momento y cada detalle. Envejecer con gracia, como dice Arturo. Siendo como soy me es inevitable pensar que esto es darse por vencido; pero quizá eso es necesario: Perder para ganar. Estoy seguro de que si lo repito lo suficiente en mi mente, eventualmente lo creeré. Tengo un gran poder de convencimiento...

Otra muy buena razón para no tener la menor intensión de casarme pronto es que ni siquiera tengo una novia. Al principio pensaba que el problema eran las chicas de mi ciudad, y en verdad que lo son. Aquí las mujeres son... genéricas y aunque digan "Marca propia" en la etiqueta, siguen siendo genéricas. Pero hay algo más. Por alguna razón cada chica tiene 'algo' que simplemente no soporto, puede ser cualquier cosa. Cualquier detalle es suficiente. Así como cualquier detalle o cosa son suficientes para ponerme de mal humor. Finalmente pocas cosas me satisfacen o me producen alegría. ¿Quién querría pasar su tiempo con alguien así de amargado y prematuramente anciano? Estos últimos días ni siquiera yo mismo quiero hacerlo. Al parecer soy (y estoy citando a Marshall de "How I met your mother") irrationally picky, easily distracted and utterly anhedonic.

Regresando a la carrera, mi profesión se reduce en Mérida a "Tiene que ver con computadoras, ¿no?". Así que luego de algunas veces en que decidiste explicar, te rindes y condescendientemente dices "¡Exacto!" simplemente por cortesía. Si en el estado sobra algo es gente que trabaja con "computadoras". Sólo por sacarlo de mi pecho quiero aclarar algo: ¡ODIO LAS COMPUTADORAS! En realidad no tanto, pero no soy fan. Excepto por mi Mac, huge fan! Mérida nunca se ha caracterizado por ser una ciudad con salarios altos, sino todo lo contrario, y tras la enorme oferta y la reducidísima demanda, los salarios en mi supuesta área son peor que miserables y se comparan, no offense, a los de los contadores que pululan como hormigas en cualquier ciudad del país.

Cuando escogí esta carrera la idea básica fue que sería el escalón perfecto para mi maestría. Y justo en eso estamos. No lo es. Luego de un agotador año de trámites y urgencias, fechas límite y pagos, cartas, requisitos, traducciones y una lista que todos los días aumenta, lo de la maestría pinta fatal. El primer desencanto fue cuando, luego de esperar medio año para poder aplicar a la que sería mi maestría soñada en Hamburgo, descubrí que habían cambiado el programa y que uno de los nuevos requisitos era un nivel bastante elevado de alemán. A pesar de haber intentado adelantarme a lo del idioma, luego de un año de estudiar la lengua, en ese momento sólo cubría la tercera parte del requerimiento. Luego de revisar otros mil programas en Alemania, comencé a moverme a otros países hasta llegar a mi última opción, que era Estado Unidos. Como era probable, el mejor programa de maestría estaba justo ahí. En el país en el que menos ganas tenía de pasar los siguientes dos años de mi vida después de México. La sorpresa grata fue que el programa es realmente increíble y como bonus, todo esto sucede en Nueva York, la única ciudad del vecino del norte a la que no le pongo 'peros'. Así, luego de renunciar a mi funesto trabajo para poder terminar mi tesis en tiempo, gasté todos mis ahorros en aplicar a la maestría. Dicho así, suena a unos $20, cuando en realidad fueron probablemente más $20,000. No he querido hacer bien la cuenta porque me deprimo, pero la lista de gastos incluye hasta un par de boletos de avión y uno de los peores viajes de mi vida... Antes del viaje había tenido que pagar además mi título, cédula, examen de grado y tesis (Recordatorio: Universidad privada). Al principio no me molestó hacerlo; es decir, había ahorrado para ello también. Sin embargo luego me sentí terrible al respecto. Yo se que el título es para mí; pero habría sido un buen gesto que alguien se interesara. La historia detrás es más complicada, personal y larga como para ponerla aquí.

En cuanto al empleo, es peor de lo que suena. Porque sí tengo un empleo, lo que no tengo es salario. Así es, trabajo gratis. Y es así porque de alguna forma me conviene. Es una oportunidad excelente para mi curriculum y la ayuda que recibo de mi no-jefe es única e invaluable. Por otra parte, la necesidad apremia y la vida se vuelve más cara día con día, literalmente. Incluso ir a la oficina se ha vuelto un problema, la gasolina no se saca con cubetas de los ríos precisamente y los camiones irónicamente me cuestan aún más que llevar carro al trabajo, eso sin contemplar que un trayecto de entre 7 y 10 minutos en auto, se transforma en uno de 70 a 100 minutos más el tiempo en que tarde en pasar el camión.

Respecto a mi salud la cosa es entre graciosa y patética. Luego de renunciar a mi trabajo, en donde gané lo que yo juraría fueron unos 20 kilos y un dolor de espalda constante, decidí ponerme en forma y cuidar mi salud. Y lo hice. Excepto que pareciera no funcionar. Mis problemas de colitis empeoraron a pesar del ejercicio y la buena dieta. Hace algunos días tuve problemas con un cálculo en el riñón a pesar de que bebo agua todo el día. Me enfermo más seguido que nunca a pesar de cuidar mi hábitos de higiene. Se me cae el pelo a puños a pesar de los ejercicios de relajamiento y los champús mágicos. La parte buena es que bajé los supuestos 20 kilos que en realidad eran muchos menos, mi porcentaje de grasa corporal es muy bueno y las pruebas de sangre que me hicieron hace poco cuando estuve en urgencias (sí, estuve en urgencias) salieron excelentes. Aún así hay algo dentro de mi que no funciona bien. Mis sospechas van sobre el sistema parasimpático, aunque analizando mi historia familiar, la psique es una buena opción también. Lo que sea que sea, mi última adquisición es la hipnosis. La hipnosis y el yoga parecieran el ejercicio perfecto para el parasimpático y para la mente, así que obviamente me fui por la opción occidental (y potencialmente más divertida). Si lo de la tiene-que-ver-con-computadoras-¿no? no funciona, podré hacer shows de hipnosis en fiestas de cumpleaños. Vayan haciendo sus reservaciones...

lunes, 15 de marzo de 2010

lunes, 22 de febrero de 2010

Decir por decir

En realidad no se si tenga algo que decir. Sí en cambio mucho que pensar porque aparentemente es para lo único que soy realmente bueno. Además, creo que la única persona que lee este blog eres tú Bety... Si eso te hace feliz y te entretiene en el trabajo, lo seguiré haciendo. Recuerda que la técnica es hacerle copy y el paste en el outlook.

A manera de válvula de escape (uno de los usos de este espacio) y de récord resumiré mi vida en este momento:
Estoy en proceso de aplicación para hacer una maestría. Las opciones en este momento son NYU-Poly y NJIT. Los dos programas me parecen increíbles. En contra de NYU están los costos de vida en NYC. En contra de NJIT está que la maestría es nueva y eso muchas veces no es nada bueno cuando se trata de educación.

Dentro de los requisitos de admisión está presentar el GRE. Para ello viajaré en unos días a Monterrey, NL. Aún no he comenzado a prepararme para el examen. A diferencia del TOEFL donde sin estudiar me fue relativamente bien, el GRE pareciera no ser tan gentil.

Al viaje no llevaré un peso pues estoy desempleado. Mis últimos centavos los invertí en el GRE y el viaje. Vivir sin dinero no es vivir. De pronto me dan ganas de mandar todo al caño y dedicarme a hacer dinero en lugar de seguir mi vocación.

May money come to crowd my wallet, may love come knocking at my heart.

Por cierto, si alguien más lee este blog, no estaría nada mal saberlo. Un comentario es la mejor forma de satisfacer a un blogger.

domingo, 17 de enero de 2010

domingo, 20 de diciembre de 2009

Gatos en el balcón

Me asomo por la ventana. No veo nada en la calle. Me inclino un poco más y no veo nada en la cochera.

-Damn!- y luego pienso en que dije "damn" y no "puta madre" o algo menos snob.

Aún estoy dormido; pero entre sueños casi me aviento por la ventana para ver si tengo carro disponible. Por fortuna me dormí con ropa, así que luego de ponerme un gorrito salgo a la calle decidido a caminar hasta el Wallmart. En el umbral de la reja me detengo y me doy oportunidad de arrepentirme. Decido continuar.

Voy tomando ritmo y cobrando vida conforme cruzo calles. Consigo despertar por completo justo a tiempo para no perderme un delicioso atardecer. Sigo caminando y sonrío como un loquito indigente.

Llego al boulevard y doblo a la izquierda. Una cuadra, dos, otra más y de pronto -¡Miaaaau! ¡Miaaaau!- al otro lado de la avenida. Volteo y veo un minigato que camina directo hacia mi llorando al mismo tiempo que una camioneta repartidora dirige uno de sus neumáticos hacia la cabeza del gatito. -El horror... El horror- pienso. Una vida menos, quedan 6. Cruzo hasta el camellón, me detengo mientras veo como otro carro está a nada de aplastar al minino. El conductor me ve y reacciona. Quedan 5. Contrario a lo esperado, el gato en lugar de huir de mi, se acerca y deja que lo recoja.

Con aún más puntos kármicos a favor, llevo al animalito hasta la otra acera (es decir, por la que venía caminando originalmente antes de escuchar los maullidos) suponiendo que su gata madre estaría en algún lugar dentro del monte vecino. Bajé a la cría y acto seguido corrió de nuevo hacia la calle.

O.K. Intento A por dejar al gato, "fail". Los siguientes intentos que llegan más o menos a la mitad del abecedario, se resumen en que el animalito me seguía llorando si caminaba y se me subía por el pantalón hasta los hombros si me quedaba parado. Dejarlo ahí implicaba dejarlo morir con toda certeza. Era un gato de alguna casa cercana, que recién lo habían tirado a su suerte... Y a la mía.

No soy una persona de gatos. Aún más que eso, no sólo no me gustan los gatos, sino que me disgustan. El problema es que a este gato, que resultó ser gata, parezco gustarle y mucho (excepto mientras le daba un baño de bienvenida con shampoo para perros).

Es una gata extremadamente mimada y cariñosa. Pareciera estar acostumbrada a pasar el día en los brazos de la gente. Si la dejas un segundo sola llora. Si no la acaricias un segundo te busca la mano. Si decides que ya fueron suficientes caricias y la dejas en el piso, encontrará la forma de llegar hasta tus brazos de nuevo. Ya ahí, se mimará y se acurrucará tanto como sea necesario para hacerte olvidar por un instante que es un gato.

Debo confesar que no es lo que esperaba de un gato. Usualmente son todo lo contrario. Los detesto. Georgina es diferente. En realidad me gusta a pesar de ser gato. Y esa costumbre de pararse en mi hombro como perico de pirata me parece divertidísima. Pienso que no sería tan malo conservarla... Se que sí.

Tengo una perra anciana que cada día requiere más y más cuidado y atenciones. Eso implica dos cosas. Que la vida de la gatita estaría de nuevo en peligro al vivir aquí y segundo, que no puedo mantener a la gata.



Mientras alguien diga "Yo", estará viviendo en mi balcón. Ya viene navidad (hace frío allá afuera), con un lacito seguro queda perfecta para regalo.

martes, 15 de diciembre de 2009

sábado, 5 de diciembre de 2009

Nada nuevo bajo el sol

Hoy tuve la suerte y la desgracia de ver el amanecer. Amaneció gris. Benditas mañanas grises. Son fantásitcas. Hacen que los colores tengan que gritar su color, los hace defender a toda costa su esencia básica y fundamental. El verde en las hojas se aferra a ser verde y es entonces cuando es más auténtico y original. Es como si nuestra vida se viera amenazada. Es en ese punto cuando la vida resuena con mayor intensidad. Los días grises nos hacen ver, no cuán rojo es el rojo, sino simplemente que el rojo ES rojo.

Reenamórate de ti. Cántate y celébrate. Quiérete tanto como antes, pero diferente. Escoge un color y mírate desde ahí. Desde ahí, impresionista, dibújate de nuevo, punto por punto, sólo somos puntos. Desde ahí escríbete como quieras ser escrita. Recuerda que no hay nada nuevo bajo el sol, excepto la forma en que sonríes cada sonrisa.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Maldito Dalái Lama

Esta semana los mensajes no son nada sutiles, así que merodeo en la madrugada.

Es tarde y me acuesto a dormir. Debo levantarme temprano porque no hice ejercicio y debo compensar en la mañana antes de irme a clases de alemán. Mi cabeza no deja de dar vueltas. Intento relajarme con los trucos de autohipnosis que aprendí no hace mucho. Me rindo y paso a la meditación. Termino maldiciendo al Dalái Lama como si él tuviese la culpa del fin del mundo. Siento calor y me destapo. Siento frío y me cubro. De nuevo calor y luego frío. Es definitivo: hoy no dormiré. Me levanto y merodeo en la madrugada. Hago lo único que se hacer bien, pensar: Casarse o vivir solo-tero, hijos o donar tu herencia a la caridad, desarrollo económico o desarrollo personal, entrar al ruedo o vitorear desde las gradas, el cuadro o el espectador, la Maga u Oliveira, Tomaz o Tereza...

En la oficina.
-Tienes que buscarlo. Si te sientas a esperar a que llegue, nuca va a pasar. [...] El que no arriesga no gana. No tienes nada que perder.

De camino al banco.
-¿Cómo le haces para estar tan solo?

En el café.
-Hace como seis años. Seis años.

En mi cuarto.
-Eterna soledad, el tiempo danza en la madrugada y no puedes dormir si están todas las luces apagadas. Ya se fue el tren y esta calle nunca más será igual. Aprendiste a tener miedo; pero hay que correr el riesgo de levantarse y salir corriendo. No hay nada que perder cuando ya nada queda en el vaso...

Y pensar que hace algún tiempo creía que los enanitos verdes te venían perfectos. No se qué tanto quede en nuestro vaso; lo único que sé es que lista o no, me da igual. Hace mucho que dejé de decir esas cosas como amigo.



Tu browser no soporta la reproducción de audio :(

jueves, 10 de septiembre de 2009

Si estuviera allá

Casualmente pensaba en eso hace un par de días.

Siempre quise un hermano, así que me hice de uno. Cuando entré a 4º de primaria comencé una relación con el que sería mi más leal compañero de vida. Nos llamamos hermanos por debajo de todos los apodos. Sus padres incluso llegaron a tener tutoría legal sobre mí por un tiempo. Supongo que eso hace más veraz nuestras intenciones de fraternizar. Siempre habíamos sido totalmente diferentes, en gustos, en ideas, en filosofías; pero coincidíamos en que hacía falta salir de aquí, al menos por un tiempo.

La semana pasada llegué con mi cantaleta de siempre, diciéndole que la gente, que la ciudad, que el calor, que esto y lo otro, y él simplemente me dejó helado: "¿Qué tiene de malo Mérida?" Se me atoraron las palabras y se me estrujaron las ideas. Además de esto, otros eventos, signos y señales, me hacen pensar que él ya tiró la toalla. Imagina lo que sentirías si yo tirase la toalla.

Unos días después de aquella plática me preguntó algo que me hizo reflexionar mucho: ¿Qué harías si no te puedes ir este año?

En la tarde pasé 45 minutos con el celular pegado a la oreja platicando con Bety. El CONACYT está en crisis y el aumento del 2% de impuestos no creo que ayude. Ya me habían advertido que no se darían becas para maestrías en el nuevo ciclo y ahora me dicen que no sólo se recortarán las becas, sino que el proceso de selección será el doble de duro. Así que ¿qué haré si no me puedo ir este año?

Creo haber contestado algo como: Me voy, a donde sea, a México unos 3 o 6 meses. Vendo lo que pueda y me voy.

Y lo que dije hizo eco. Aún lo sigo pensando. México.

He pensado muchas cosas últimamente. El cambio que necesito no es sólo de ciudad. Es, por supuesto, integral. Quiero como nunca hacer música, quiero escribir una novela y publicar una antología de cuentos cortos. Ya no lo digo como un "me gustaría", sin convertirse aún en una meta, sí es ya un "QUIERO".

También quiero una chica a mi lado. Llevo demasiado tiempo solo. Salidas eventuales a cenar o por una copa simplemente ya no me dan nada. Me siento solo en muchos sentidos, también en éste. Pero llega mi conflicto de toda la vida...

If I told you things I did before
told you how I used to be
would you go along with someone like me
if you knew my story word for word
had all of my history
would you go along with someone like me?

Siempre queda la opción de no hablar del pasado y divertirse. Pero eso no es lo que quiero ni lo que me hace falta. No quiero alguien que 'esté' conmigo, quiero que 'sea' conmigo y yo con ella. Tal vez la palabra clave es 'amor'. No lo se. Ya no estoy seguro de nada en ese sentido.

Aquí las cosas no son fáciles en ese sentido. Todo tiende a polarizarse. O vas a la plaza o vas a un parque. Si vas a la plaza te vistes bien y juzgas antes de ser juzgado, es cuestión de supervivencia social. Si vas al parque te vistes de negro, dices que no juzgas a nadie para juzgar a los que van a la plaza. Hay una tercera opción que es vestirse de hippie e ir al centro. El centro me queda muy lejos y la ropa negra me da calor (No, el calor en Mérida no es como antes, es mucho, mucho peor). Siempre he preferido los ambientes capitalistas con clima controlado. El DF no es sólo la capital capitalista, también tiene un clima que envidio en este maldito horno vaporoso en donde también llueve. Cambiando de tema aquí también llueve: por casualidad escuché In the end de Scott Matthew y casi me explota la garganta, a veces odio la aleatoriedad multimedios. Duré con el dolor todo un día, no se si por mantener la lluvia adentro o porque he seguido repitiendo las notas en mi cabeza desde entonces.

No he visto las noticias. A decir verdad no he visto la tele en mucho tiempo. Aún así supe lo del 2% y lo del secuestro del avión a manos del chupacabras v2009 que hasta canta. Si se pone en marcha, el que se marcha soy yo. Opción A: Can-Cun donde los impuestos son más bajos. Opción B: Guatemala, donde puedo vivir como hippie vendiendo tejiditos y comiendo pupusas. Todo es barato y hermoso allí, aunque se vive con el temor de ser secuestrado o ser muerto en el equivalente de un Oxxo por la guerrilla. Can-Cun es una cuidad espantosa aún en las zonas habitacionales 'nice'. También la zona turística me parece detestable. Es una farsa obvia que todos aceptan. Si consigo mudarme a algún país como Chile o Brasil, ¿me irías a visitar?

24 años y aún haciendo maletas; pero sin estar En el camino. Un cuarto de siglo y de entre todos los puntos insignificantes que somos en la línea infinita del tiempo, me siento el punto más punto. Es la insoportable levedad del ser. A los veintitantos se vuelve abrumadora. Estoy al borde del abismo, de romper con todo y con todos, yo incluido. Lo peor, es que me causa risa cuando lo veo escrito. Me río de mi mismo. Un cuarto de siglo y sigo en la adolescencia. Esto sí es patético y no tu domingo... Bueno, un poco.

Si estuviera allá... Procuro estar, aunque no es lo mismo que 'estar ahí'. Si estuviera te prestaría un libro fantástico sobre los brujos de la sierra de Puebla y de cómo encontrar tu animal en un viaje que no es precisamente a Chapultepec. Estoy seguro que tu animal no es de zoológico. No tienes cara de cebra y mucho menos de león o hipopótamo. Si la boa de plumas cuenta, esa podría ser una opción, aunque sería algo limitada en su expresión. Tu animal está por ahí en el campo, en algún bosque o lago, o tal vez en el mar o el desierto.

Mi tesis es un desastre. He pasado unos días del humor más agrio que te imagines en mí por lo mismo. Una de esas pinches viejas húngaras seguro vino a Chichén y a la pasada me maldijo la muy culera. Nada sirve en el puto laboratorio donde estoy y nada hay. Dos piezas que se pidieron a no se qué país primermundista y que tardaron siglos en llegar, están simplemente desaparecidas entre todo el desorden contra el que peleo día con día en esa oficina. Al parecer Asistente de investigación es el equivalente a Aeromosa: chacha con carrera. El laboratorio de Industrial lleva mudándose de edificio más de 2 meses y aún no hacen la maldita instalación eléctrica adecuada, así que no puedo usar los equipos y tengo que roer los cables y tallar figurillas con palos y piedras de los materiales más rebuscados que te imagines. Lo último fue una lámina de molibdeno. Ni siquiera sabía qué madres era el molibdeno hasta que tuve que usar mi pulgar opuesto en él. Al menos debería tener cola prensil, su ayuda sería invaluable sobre todo porque el encargado del laboratorio está en un status cuántico: encontrarlo en un tiempo y lugar específicos es trabajo de Einstein. El tiempo sigue pasando y yo tengo un mes para titularme. Maldita anciana húngara; desearía tener las venas cruzadas como mi madre para evitar sus maleficios gitanos.

Si estuviera allá... Casualmente pensaba en ello hace un par de días. Como puedes ver, es probable que dentro de poco lo esté.

lunes, 24 de agosto de 2009

Cowboys and Angels*

Este cuento era sobre ángeles y resultó que vaqueros y ángeles tienen más en común de lo que aparentan.


Have you ever felt that life was passing you by? Did you ever feel like there was something missing?

All the time. Insatisfecho e inconforme con respecto a todo y el tiempo sigue pasando. Un poco de todo, mucho de nada; medio escritor, medio cellista, medio ingeniero. Viviendo a medias, medio vivo. La tercera parte de una vida promedio y no soy la tercera parte de nada.

-You're lucky to have that... all that. New York, the fashion thing, the gay thing. Lucky because you belong, I guess that's what I mean. When you're gay you're part of something, aren't you? Part of the scene.
- You don't know the gay scene in Limerick.
-It's a scene... There's nothing like it if you're straight.
-You want me to get you an application form? We're always in the look-out for new talent.
-No thanks. I'm doin' all right.
-Maybe you don't know it: It sounds to me like you're lonely.

-I'm not, I'm grand...

I've said I wasn't so many times that I believed it for a while. "Es cómodo", me decía mientras cargaba a un muerto en la espalda; pero a pesar de la comodidad I keep feeling there's something missing, don't I? I'm not comfortable and I'm not grand at all.



Did you ever feel like you were missing out? Did you ever feel like you didn't belong? I used to feel that way. Big time. I thought that by changing the way I looked + dressed, I could plug all the gaps in my life. I wanted to be a part of something, anything. I didn't care what. I didn't care how. I thought that I could buy a style. A style to change me, create a new me, make me someone else. It was only when I realize how wrong I was that I suddenly saw the person I wanted to be, looking right back at me.
Now, for the first time in my life, I can see what is beautiful and what's really important. And it's all around, so close I just have to reach out and it's there. I've found my voice.



(Cowboys and Angels, 2003)

domingo, 16 de agosto de 2009

Kill someone else instead

Ni el puto horizonte es tan horizontal como Mérida. Y eso suena terrible por la forma en que lo digo; pero para algunos la estabilidad de un piso tan plano es vital. Para mi es todo lo contrario, la vida se me acaba. Yo, como lo hizo Dios, también habría arrojado un meteorito hacia acá; pero si a Dios no le funcionó no le veo el sentido a intentarlo de nuevo, sería una locura como bien dijo Einstein.

La vida como yo la pienso simplemente no llega. Y quizá el problema es que pienso estupideces o tal vez es que le temo a la vida que anhelo. Yo no creo que estemos aquí para ser felices, ni siquiera creo que estemos para algo en particular, pero ser feliz se siente muy bien. La verdad es que la amargura me sigue y la sigo, que se vuelven contra mi mis anhelos y que la vida aquí se me ha vuelto un infierno. Seguramente Oscar Chávez vivió en Mérida algún tiempo.

Cinco años de planeación se van poco a poco a la mierda y cada vez me convenzo más de que planear a largo plazo es una estupidez. He conocido a más de un imbécil que va por la vida dando tumbos y pareciera funcionarles de maravilla. Hacen parecer como si el imbécil fuese yo y no ellos.

De pronto me cruzan ideas suicidas por la cabeza: Arriesgarlo todo. Alfredo, preocupado por mí, me advierte que una decisión así podría arruinar mi vida y lo se. Por eso le tememos a la libertad, porque la libertad es un riesgo constante y una responsabilidad enorme para con uno mismo. Y le temo a la libertad tal como a la muerte; pero le temo más a vivir esta misma vida por más tiempo.

Estoy viviendo en una ciudad donde no tengo deseo de vivir, estoy viviendo una vida que no deseo vivir.

Estoy muriendo en esta ciudad. Si pensara claro les diría que lucho solo en la obscuridad, en la profunda obscuridad, y que sólo yo puedo saber. Sólo yo puedo entender mi condición. Vivo cada día con la amenaza de mi propia extinción...

Este es mi derecho; es el derecho de todo ser humano. Escojo no el sofocante anestésico de Mérida, sino la violenta sacudida de otra ciudad, esa es mi decisión. Desearía igual que tú Virginia, poder ser feliz en esta quietud... Pero si he de decidir entre Mérida y la muerte, igual que tú Virginia, escojo la muerte.

Por otra parte, eso es lo que hacemos. Es lo que la gente hace. Mantenerse vivos los unos por los otros. El pensamiento de esta vida, eso es lo que me mantiene andando. Pero quizá sólo pienso estupideces y alguien tiene que morir para que el resto valore más la vida. Es contraste. Y tras la muerte habremos de regresar al lugar de donde venimos, aunque no sepamos dónde sea eso.

Pero siempre está la opción de dejarlo todo atrás. Louis. De romper lazos y corazones. De hacerte camino a través de Europa para sentirse libre una vez más. Romper lazos y dejar a muchos atrás. Romper lazos. Romper.


He intentado una y otra vez hacer las cosas por el camino de la perseverancia y de la forma socialmente correcta. Tal vez es tiempo de hacerle caso al alemán relativista e intentar otros caminos. A diferencia de la honorable señora Dalloway, no ha llegado el día en que se revele mi destino; pero me queda claro que seguir esperando en Richmond ya no es una opción.


domingo, 9 de agosto de 2009

Crónica de los meses perdidos o los 120 días en la cuarta fuente. El círculo de la angustia.

Todo estaba mal y había que hacer algo al respecto. Las decisiones se estaban gestando y las angustia creciendo. Después de un mes de pico y pala se nos habían autorizado cuarenta horas extras, las cuales se podían cobrar o tomar como días libres, equivalentes a cinco a pesar de ser "extras" en horario más que nocturno y domingos incluidos para algunos. Cobrarlos era sólo un decir, si se querían recuperar esas horas había que tomarse los días, máximo de dos en dos y separados entre sí por al menos quince días. La legalidad del asunto me sigue quedando en duda; pero al final terminé tomando dos de los cinco días que me dieron porque son rete buena gente los bosses. Por supuesto, ese par de días de libres no tuvieron nada, pues había que compensar el tiempo perdido. La dinámica para hacer efectivos los días consistía en esperar a que una lista llegara a tu correo donde podrías seleccionar los días que sobraran luego de pasar por otras personas. Supuestamente el grupo privilegiado sería el mío como fue informado. Misteriosamente a la hora de revisar la lista, se había incluido a la casta divina entre los privilegiados. Era obvio que debían ser incluidos, ese juego de base-ball al que fueron en plena crisis durante horario de trabajo debió agotarlos (yes, I know what you did last summer!).

-Hi Cucaracho, I wanted to know how the "days off" list is going. I would like to have tomorrow and the day after 'cos I have to present my thesis protocol. I've already talked to everyone above me and no one is taking those days off. It's already 6 and some of the Casta Divina guys are leaving, meaning that I won't get the list today.

Luego de preguntarme de nuevo todo, accedió a darme los días. Lo de la tesis salió muy bien y el trabajo en casa no fue tan pesado sabiendo que no había que ir a trabajar hasta el lunes y más aún luego de por fin decidir que dejaría el trabajo. Pero el lunes llegó antes de lo anticipado.

Actividad del día: Esperar. Así que en la espera por un correo con instrucciones, decidí estúpidamente "descansar la vista" unos segundos. Vaya suerte la mía. El Cucaracho entró a la oficina justo en esos segundos. Como a posición era bastante incómoda y no tenía nada de sueño, antes de pasado el minuto decidí chismosear con mi supervisor quien estaba siendo cuestionado por el gran Cucaracho:

-Why is Rendon sleeping?

Por supuesto luego me tocaría a mí:

-Guillermo
-Yes?
-I really get upset when I people sleeps at the office.
Next time go home and have proper rest.
-I'm sorry, I have a terrible headache.
-Take some drugs.
-I've already did. I just got a couple of pills from Erika at front desk.

Silencio... Y luego de un rato un mail:

Since it looks like you don't have anything to do... blablabla.

Luego de salir el lunes al rededor de las nueve, llegué el martes como si nada. Vaya suerte la mía. El Cucaracho había decidido llegar por primera vez a la misma hora que el resto de los mortales, así que junto con otro compañero, caminamos los tres juntos hasta la oficina:

-Maae, traigo un dolor de cabeza!
-(Erika tiene unas pastillitas maravillosas ahí en front desk)- casi escupo.
-Es como si trajera resaca pero sin haber tomado - continuaba quejándose el Cucaracho mientras yo sólo le sonreía disfrutando la situación.
-Sí, es terrible...- intervine, pues el Cucaracho sólo parecía dirigirse a mi compañero.

Ya era media mañana y moría de sed. Salí por agua y para variar el dispensador estaba vacío. Así que por enésima vez fuí por un garrafón y demás. Habían sido unos grandiosos 5 minutos fuera del corazón del infierno, pero había que regresar.

¡Piiip! hizo mi badge al abrir la puerta y sólo el Cucaracho sabe cómo hizo su corazón, porque vaya suerte la mía: Cucaracho dormía con la cabeza hacia atrás en su lujosa silla de piel. Abrió lo ojos y me vio. Lo vi. Nos vimos y luego de ese brevísimo instante dio un pequeño salto y desapareció dentro de su cubículo tal como hacen las cucarachas cuando uno prende la luz.

La luz estaba prendida y no volví a saber más de él hasta el día de mi renuncia.

domingo, 2 de agosto de 2009

Crónica de los mese perdidos o Los 120 días en la cuarta fuente. El círculo de la pobreza


Cuando las cosas son nuevas todo les brilla y funcionan de maravilla. Así fue el primer mes, todo nuevo y todo shiny. Al fin en un proyecto real con asignaciones reales ya con el ritmo cogido. No era el mejor ritmo; pero bueno, el reggaeton tiene buen ritmo y aún así es... reggaeton. Así que ni hablar.

Ni hablar, ni voltear, ni decir, ni pensar. Esa es la política que tristemente muchos siguen en la cuarta fuente. Es un lugar de terror donde el líder se hace llamar a sí mismo: Cucaracho (Existen pruebas para el que lo dude).

El señor Cucaracho al principio me pareció una persona amigable y hasta confiable, y es que tal vez en un principio lo era. La primera semana nos dedicó un par de horas que ahora reconozco como mucho tiempo. Después de eso habría sido más fácil conseguir una cita con Susan Boyle, al menos para mi.

Luego de una intensa semana de trabajo y a media hora de la salida, decidí que sería una buena idea repasar un par de temas antes de llegar con mi asesor de tesis a.k.a. el Doc (Doctor en Física btw). A media hora de salir mi brillante idea. Cucaracho sale de su cloaca y como suelen hacer las cucarachas para materializarse en el lugar menos apropiado, puff! que de pronto se condensa su cucarachez a mi lado.
-¿Guat ar llu duin?
-Pardon me? - con cara de idiota mientras me quitaba los audífonos.
-¿Guat ar llu duin?
-Humm... reading some of my tesis stuff. I need to get this done before I meet with my assesor.
-¿Guay?
-Hmm... 'cos... - and after some iaraiara it came to me like rush of blood to my head: Me estaba regañando.

Estaba verdaderamente sorprendido y hasta gracia me causó el evento. Regresé a la computadora. El monitor estático. La media hora se había convertido en 3 para ese punto y el monitor aún estático. Eran quizás 10 para las 6 cuando por primera vez luego de todo un mes el Cucaracho me hablaba vía electrónica:

Cucaracho> I know you're upset riht now
9uillo> I'm not
Cucaracho> but I just want you to think something
9uillo> I'm really not upset at all. I really undestand and it's ok. It won't happen again.
Cucaracho> are we paid to study?
Cucaracho> good deal

Porque así tenía que ser, el desfase típico de los chats me dio esa línea: Are we paid to study? Y el sabio espíritu del Puni vino a mi y me dijo: You are being punished!!!

Y sí que lo estaba siendo; pero por mi pendejez y mi falta de colmillo. Una lección más me dije. I'm not paid for all those extra hours, for all that extra work and for wasting my life in here.

Commintment... Sí eso también tiene un precio y había decidido que mi salario no lo cubría.


jueves, 23 de julio de 2009

Crónica de los mese perdidos o Los 120 días en la cuarta fuente. El Anteinfierno.

-¿Y cuáles son tus expectativas de la empresa?
-No tengo...

Luego de un mes de espera por fin me hicieron llamar. Una semana antes había cumplido 24 años y por fin después de todo ese tiempo, comenzaba a sentirme menos como un paria. Esos días tuvieron las mejores tardes que Mérida ha tenido en mucho tiempo, en un sólo cielo todos los colores. Me sentía de alguna forma agradecido.

Nuevo horario, nuevos hábitos, nueva gente. Por fin nueva gente y entre ellos el Puni, un loco acertado como la mayoría de los locos. Si él era el sabio rey de Wirani yo era entonces su chambelán y la fuente de donde manaba el agua embrujada sería la cuarta. A diferencia del cuento de Gibran, el Punisher no hizo llenar su copa dorada con el agua de la cuarta fuente ni me incitó a que lo hiciera: fue despedido. Al irse yo tomé su lugar, literal y metafóricamente. Su cubículo era mejor que el mío. Ahora tenía a mi supervisor a un lado y a Jay al otro, lo que se traducía en ayuda al alcance de la mano. Por desgracia también tenía a mi jefe detrás, de nuevo literal y metafóricamente. Había mucho por aprender y ahí, en el anteinfierno, yo creía que no me cansaría de intentarlo.

sábado, 11 de julio de 2009

Crónica de los mese perdidos o Los 120 días en la cuarta fuente. El fin.

Pasé de la mayor ira a la más infame depresión en el tiempo que le tomó al día convertirse en noche. Es de noche aquí abajo y como diría Erasmo: "es el fin".

Sí, este es el fin y es el inicio de la Crónica de los meses perdidos.