lunes, 14 de enero de 2008

2008, año de la despedida.

Luego de revisar el recuento anual de los días intensos de Arturo, mientras contaba los "ohs" del estribillo de Indigo para hacerle un comment, se me cruzó por la mente mi último post (Fragmentos: La felicidad nunca es grandiosa) y me di cuenta de que luego de tanto tiempo sigo peleando con los monos. Les intento espetar que se leer aún sabiendo que ni siquiera saben lo que es leer.

Este año que comienza debiera ser mi último año en Mérida. Definitivamente espero que así sea.

Este es el año de la despedida. Adiós a los monos, adiós a las pelotas grises, adiós al maldito calor y a los mosquitos, adiós al estatismo, a la náusea existencial, al tono fecal entre maya y fresa, adiós a la espera...

Pero también adiós a la familia, a mi recámara, a mi carro, a los pocos amigos que quedan de pie, a la vida de estudiante, a las clases de cello, a la comida, adiós a los 20 minutos que se hacen a la playa, adiós a todo lo que hasta hoy ha sido mi vida.

Sólo espero que luego de casi 20 años de asfixia, no me haya vuelto anaerobio.

domingo, 13 de enero de 2008

Fragmentos: La felicidad nunca es grandiosa.

«"¡Andrajoso, andrajoso!", gritábanle los chiquillos. "pero yo se leer, – decíase a sí mismo – y ellos no. Ni siquiera saben lo que es leer"»

«Una de las princiaples funciones de un amigo es el sufrir (en forma más suave y simbólica) los castigos que queremos, y no podemos, inflingir a nuestros enemigos.»

«La actual felicidad siempre parece muy menguada en comparación de las compensaciones que brinda la misera. Y, además, la estabilidad no es ni con mucho tan espectacular como la inestabilidad. Y el estar satisfecho no tiene el encanto de una denodada lucha contra la desgracia, ni el pintoresquismo de una pugna contra la tentación, o de una fatal derrota a manos de la pasión o de la duda. La felicidad nunca es grandiosa.»

«Life is a tale
Told by an idiot, full of sound and fury
Signifying nothing.
           (Macbeth, V, 9)
»

Un mundo feliz. Aldous Huxley.

lunes, 7 de enero de 2008

The camels are comming

Siempre había relacionado el café con momentos particulares de mi vida, con placer, con el mar y el sexo, con la carretera, y un sin fin de etcéteras; pero nunca lo había relacionado con mi futuro.
Quien sí lo hizo fue Madame Chachá, apodada así luego de una divertidísima noche de chocolate, café y rosca de reyes.

Luego de secarse rápidamente el café, se hizo la primera lectura: Eres poco celoso...

Más adelante aparecerían una serie de mujeres gordas, una culebra deforme, un claro lobo que fue interpretado como zorra, 2 emes que bien podrían haber sido números 3 o un par de nalgas, un hombre y una mujer besándose (yeah, yeah!), y finalmente un camello animado.

Debo admitir, el camello era impresionantemente claro y lo mejor de todo es que estaba animado. Al principio tenía los ojos (un sólo ojo porque estaba de perfil) abiertos al igual que la boca; pero no pasó mucho tiempo cuando, entre una risa y otra, descubrimos que el camello había cerrado los ojos y exhalaba humo de su boca. El mensaje era clarísimo y hasta hoy lo comprendí: Acompaña tu café con Camels.

¡Bendita madame Chachá! ¿Será que el capitalismo encontró en las artes obscuras un medio de comunicación viable para la publicidad? ¿Estará el internet pasando de moda y usaremos tazas para checar nuestros correos? ¿Dejarán de existir las computadoras? ¿De qué voy a vivir? ¡Oh madame Chachá! ¡Dime! ¡Di qué me depara el futuro, qué me depara el destino!

miércoles, 2 de enero de 2008

Explicación complementaria

Hace algunos días me preguntaba una amiga por qué usaba de pronto otros idiomas. Creo haber dado una buena explicación a pesar de las bromas. Esa misma noche mientras buscaba el sueño en la lectura sin lentes (funciona si eres miope con un poco de astigmatismo) encontré, en cambio, una explicación complementaria:

<<Todos los idiomas derivados del latín forman la palabra «compasión» con el prefijo «com-» y la palabra passio que significaba originalmente «padecimiento». Esta palabra se traduce a otros idiomas, por ejemplo al checo, al polaco, al alemán, al sueco, mediante un sustantivo compuesto de un prefijo del mismo significado, seguido de la palabra «sentimiento»; en checo: sou-cit; en polaco: wspól-czucie en alemán: Mit-gefühl; en sueco: med-känsla,
En los idiomas derivados del latín, la palabra «compasión» significa: no podemos mirar impertérritos el sufrimiento del otro; o: participamos de los sentimientos de aquel que sufre. En otra palabra, en la francesa pitié (en la inglesa pity, en la italiana pietá, etc.), que tiene aproximadamente el mismo significado, se nota incluso cierta indulgencia hacia aquel que sufre. Avoir de la pitié pour une femme significa que nuestra situación es mejor que la de la mujer, que nos inclinamos hacia ella, que nos rebajamos.
Este es el motivo por el cual la palabra «compasión» o «piedad» produce desconfianza; parece que se refiere a un sentimiento malo, secundarios, que no tiene mucho en común con el amor. Querer a alguien por compasión significa no quererlo de verdad.
En los idiomas que no forman la palabra «compasión» a partir de la raíz del «padecimiento» (passio), sino del sustantivo «sentimiento», estas palabras se utilizan aproximadamente en el mismo sentido, sin embargo es imposible afirmar que se refieran a un sentimiento secundario, malo. El secreto poder de su etimología ilumina la palabra con otra luz y le da un significado más amplio: tener compasión significa saber vivir con otro su desgracia, pero también sentir con él cualquier otro sentimiento: alegría, angustia, felicidad, dolor. Esta comparación (en el sentido de wspólczucie, Mitgefühl, madkänsla) significa también la máxima capacidad de imaginación sensible, el arte de la telepatía sensible; es en la jerarquía de los sentimientos el sentimiento más elevado.>>

Milan Kundera.

jueves, 27 de diciembre de 2007

El búfalo de la noche sueña con nosotros.

De pronto me acordé de algunas cosas:

<<Continuamente me desperté con la sensación de que un animal grande y colérico respiraba junto a mí. Escuchaba sus resuellos, sus exhalaciones calientes, me incorporaba y abría los ojos>>.*

<<Su pueblo era Villalba, en Galicia, cerca del mar. Había llegado a México hacía treinta y cinco años, a los dieciocho, Montó el motel bajo la premisa de que son cuatro las necesidades básicas del ser humano: «Casa, vestido, comida y cogida» >>.*

Respiraciones fantasmales en la nuca, gallegos con moteles y él en México casualmente ahora, la secundaria, la prepa. Me acordé de algunas cosas porque a veces soy Rodolfo, a veces Guillermo, y otras tantas soy Manuel.


*Guillermo Arriaga, El búfalo de la noche.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Hédonistique semaine

Cancelado el viaje a México luego de uno de los mese existencialmente más agotadores de mi vida, con la sangre diluida y el espíritu en jirones, decidí dar un cese a mi existencia tal como Jean-Baptiste Grenouille lo hiciera en su cueva, solamente que por la razonable/ debo pausar, una cucaracha me amenaza temblorosa desde la pared… Fuck! You won’t relieve what I’ve just did y por fortuna tampoco lo sabrán, ever. /cantidad de tiempo conocida como ‘semana’ constituída por siete días y no por siete absurdos años.

Si existe algo que pueda en este mundo reconfortar al alma de forma instantánea y sin necesidad de sudar, en cuyo caso estaríamos hablando de sexo, es el Chocolate y no el caldo de pollo como habrán pensado algunos. Por desgracia el efecto es transitorio de modo que hace falta una fuente inagotable de chocolate para conseguir el efecto deseado, lo cual no era mi caso.

Con total desilusión ante el porvenir, quise compartir mi pena sin que al hacerlo pareciera lastimoso, y así, gorgoreó en mi garganta la frase Je veux chocolat, beaucoup chocolat, que con el paso de algunos segundos se convirtió en Ich wolle Schokolade, viel Schokolade. Acto seguido mis dedos llevándolas al Internet.

Era domingo así que la semana de abstención existencialista había comenzado y si bien se puede dejar de ser, no igualmente de estar, por lo que al haber abandonado mi cuerpo a su suerte, éste bailaba con el viento en un día por demás ventoso, de modo que al cabo de unos instantes me encontraba en Liverpool. Vagué como autómata entre la multitud navideña por unas tres horas que terminaron en la compra sistemática y patrocinada por supuesto de unas trufas Midori. El hechizo surtía efecto aunque yo no lo notara debido a mi embotamiento existencial. Era como si al escribir las frases en Internet las hubiera escrito en una cintilla y luego colocado en una montaña tibetana para que el viento, que en este caso estaría compuesto de 1s y 0s, llevara el mensaje a los dioses.

Al día siguiente había que comer la mayor cantidad de chocolates que adornaban la casa de jengibre para evitarle un mal digestivo a la niña y una noche infeliz a la madre que acababa de dar a luz a su segunda hija.

Al tercer día había que recibir con algo a los visitantes que se hicieran presentes en el hospital para conocer a la “RN” y todo terminó en bombones bañados en chocolate para las multitudes y en unas lenguas de gato exclusivamente para mí, obviamente bajo patrocinio una vez más.

Ya no recuerdo si fue al cuarto día, o en alguno de los anteriores, que recibí los chocolates sobrantes de unos arreglos navideños repartidos en los días previos al parto; lo que sí recuerdo es el delicioso sabor a menta de unos y las crujientes almendras de los otros. También con almendras acompañé las crepas rellenas de nutella a las que, entre risotadas de cinismo, espolvoreé con un poco de cocoa.

Aunque así lo pareciera, no todo fue chocolate, también dormí con descaro por hasta más de doce horas seguidas y de las cuales descansaba tirado en cama leyendo por fin después de tanto tiempo de no hacerlo o viendo alguna ópera acompañada de vino y algún entremés.

Por lo demás, los tiempos privados los dediqué a asuntos también privados como debiera ser.

En la semana se incluyeron eventos como el multicelebrado cumpleaños de mi hermano, el cual celebramos varias veces la semana anterior, en la noche de su víspera y una vez más en la noche del propio aniversario; las dos últimas ocasiones incluyeron un tinto deliciosamente fresco, jamones auténticamente alemanes, queso de cabra en todas sus posibles variedades y otros quesos que iban desde el azul hasta el rojo, por decirlo de alguna manera simpática. Se incluyeron también la compra de un par de bufandas y un par de visitas al cine, una de las cuales fue hoy.

Hoy, al regresar del cine, había que ver la película previamente illegally downloaded para poder compararla con la novela leída durante la mayor parte de las horas no dormidas. Con la finalidad única de hacer una comparación más lúcida y no con la de rendir tributo a mis placeres, rendí tributo a mis placeres con el más exquisito café chiapaneco (regalado), violado perversamente en su integridad socialista con un gran chorro de cremoso Baileys traído a América por los más metálicos medios capitalistas.


Mi alma, que hoy finaliza sus vacaciones, regresa inocente al más mullido cuerpo que pudiese encontrar, sin saber de lo que se ha perdido…

martes, 18 de diciembre de 2007

Mosquito bilingüe, Segunda Parte

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Un mosquito bilingüe

Un poco arrepentido lo tomé en mi mano mientras se retorcía.
-No sufras, descansa... Te perdono por las incomodidades, perdóname tú por tu muerte.
-Dzzzt. Dzt- voló con mi sangre en su vientre.

Como de película

-Wish me luck!
-Good luck, crazy girl!- he said, y desde entonces no he parado de reír.

Azul

"Las mejores fiestas terminan en azul"

El problema es que a veces terminan en rojo...