En realidad no se si tenga algo que decir. Sí en cambio mucho que pensar porque aparentemente es para lo único que soy realmente bueno. Además, creo que la única persona que lee este blog eres tú Bety... Si eso te hace feliz y te entretiene en el trabajo, lo seguiré haciendo. Recuerda que la técnica es hacerle copy y el paste en el outlook.
A manera de válvula de escape (uno de los usos de este espacio) y de récord resumiré mi vida en este momento:
Estoy en proceso de aplicación para hacer una maestría. Las opciones en este momento son NYU-Poly y NJIT. Los dos programas me parecen increíbles. En contra de NYU están los costos de vida en NYC. En contra de NJIT está que la maestría es nueva y eso muchas veces no es nada bueno cuando se trata de educación.
Dentro de los requisitos de admisión está presentar el GRE. Para ello viajaré en unos días a Monterrey, NL. Aún no he comenzado a prepararme para el examen. A diferencia del TOEFL donde sin estudiar me fue relativamente bien, el GRE pareciera no ser tan gentil.
Al viaje no llevaré un peso pues estoy desempleado. Mis últimos centavos los invertí en el GRE y el viaje. Vivir sin dinero no es vivir. De pronto me dan ganas de mandar todo al caño y dedicarme a hacer dinero en lugar de seguir mi vocación.
May money come to crowd my wallet, may love come knocking at my heart.
Por cierto, si alguien más lee este blog, no estaría nada mal saberlo. Un comentario es la mejor forma de satisfacer a un blogger.
lunes, 22 de febrero de 2010
domingo, 17 de enero de 2010
sábado, 2 de enero de 2010
Sadomasoquismo
-¿Qué quieres que te haga?
-De todo...
El comienzo fue sencillo. Nada fuera de lo ordinario; pero poco a poco todo fue cambiando. Poco a poco el dolor comenzó a filtrarse. ¿Dolor constante? No hay problema. Sonrío satisfecho a un espejo y continuamos...
-¡Hmmm!- comienzo a gimotear. ¿Qué había sido eso?
¡Pum! De nuevo. Otro embate de dolor. Ahora viene por pulsos, discontinuos y feroces. Hay lágrimas en mis ojos. Después de unos minutos no soporto más.
¿Quién no pensaría que este fue un buen comienzo de año?
Sí, fui al dentista...
-De todo...
El comienzo fue sencillo. Nada fuera de lo ordinario; pero poco a poco todo fue cambiando. Poco a poco el dolor comenzó a filtrarse. ¿Dolor constante? No hay problema. Sonrío satisfecho a un espejo y continuamos...
-¡Hmmm!- comienzo a gimotear. ¿Qué había sido eso?
¡Pum! De nuevo. Otro embate de dolor. Ahora viene por pulsos, discontinuos y feroces. Hay lágrimas en mis ojos. Después de unos minutos no soporto más.
¿Quién no pensaría que este fue un buen comienzo de año?
Sí, fui al dentista...
Comunicado oficial de
Guilloböy
en
sábado, enero 02, 2010
domingo, 20 de diciembre de 2009
Gatos en el balcón
Me asomo por la ventana. No veo nada en la calle. Me inclino un poco más y no veo nada en la cochera.
-Damn!- y luego pienso en que dije "damn" y no "puta madre" o algo menos snob.
Aún estoy dormido; pero entre sueños casi me aviento por la ventana para ver si tengo carro disponible. Por fortuna me dormí con ropa, así que luego de ponerme un gorrito salgo a la calle decidido a caminar hasta el Wallmart. En el umbral de la reja me detengo y me doy oportunidad de arrepentirme. Decido continuar.
Voy tomando ritmo y cobrando vida conforme cruzo calles. Consigo despertar por completo justo a tiempo para no perderme un delicioso atardecer. Sigo caminando y sonrío como un loquito indigente.
Llego al boulevard y doblo a la izquierda. Una cuadra, dos, otra más y de pronto -¡Miaaaau! ¡Miaaaau!- al otro lado de la avenida. Volteo y veo un minigato que camina directo hacia mi llorando al mismo tiempo que una camioneta repartidora dirige uno de sus neumáticos hacia la cabeza del gatito. -El horror... El horror- pienso. Una vida menos, quedan 6. Cruzo hasta el camellón, me detengo mientras veo como otro carro está a nada de aplastar al minino. El conductor me ve y reacciona. Quedan 5. Contrario a lo esperado, el gato en lugar de huir de mi, se acerca y deja que lo recoja.
Con aún más puntos kármicos a favor, llevo al animalito hasta la otra acera (es decir, por la que venía caminando originalmente antes de escuchar los maullidos) suponiendo que su gata madre estaría en algún lugar dentro del monte vecino. Bajé a la cría y acto seguido corrió de nuevo hacia la calle.
O.K. Intento A por dejar al gato, "fail". Los siguientes intentos que llegan más o menos a la mitad del abecedario, se resumen en que el animalito me seguía llorando si caminaba y se me subía por el pantalón hasta los hombros si me quedaba parado. Dejarlo ahí implicaba dejarlo morir con toda certeza. Era un gato de alguna casa cercana, que recién lo habían tirado a su suerte... Y a la mía.
No soy una persona de gatos. Aún más que eso, no sólo no me gustan los gatos, sino que me disgustan. El problema es que a este gato, que resultó ser gata, parezco gustarle y mucho (excepto mientras le daba un baño de bienvenida con shampoo para perros).
Es una gata extremadamente mimada y cariñosa. Pareciera estar acostumbrada a pasar el día en los brazos de la gente. Si la dejas un segundo sola llora. Si no la acaricias un segundo te busca la mano. Si decides que ya fueron suficientes caricias y la dejas en el piso, encontrará la forma de llegar hasta tus brazos de nuevo. Ya ahí, se mimará y se acurrucará tanto como sea necesario para hacerte olvidar por un instante que es un gato.
Debo confesar que no es lo que esperaba de un gato. Usualmente son todo lo contrario. Los detesto. Georgina es diferente. En realidad me gusta a pesar de ser gato. Y esa costumbre de pararse en mi hombro como perico de pirata me parece divertidísima. Pienso que no sería tan malo conservarla... Se que sí.
Tengo una perra anciana que cada día requiere más y más cuidado y atenciones. Eso implica dos cosas. Que la vida de la gatita estaría de nuevo en peligro al vivir aquí y segundo, que no puedo mantener a la gata.

Mientras alguien diga "Yo", estará viviendo en mi balcón. Ya viene navidad (hace frío allá afuera), con un lacito seguro queda perfecta para regalo.
-Damn!- y luego pienso en que dije "damn" y no "puta madre" o algo menos snob.
Aún estoy dormido; pero entre sueños casi me aviento por la ventana para ver si tengo carro disponible. Por fortuna me dormí con ropa, así que luego de ponerme un gorrito salgo a la calle decidido a caminar hasta el Wallmart. En el umbral de la reja me detengo y me doy oportunidad de arrepentirme. Decido continuar.
Voy tomando ritmo y cobrando vida conforme cruzo calles. Consigo despertar por completo justo a tiempo para no perderme un delicioso atardecer. Sigo caminando y sonrío como un loquito indigente.
Llego al boulevard y doblo a la izquierda. Una cuadra, dos, otra más y de pronto -¡Miaaaau! ¡Miaaaau!- al otro lado de la avenida. Volteo y veo un minigato que camina directo hacia mi llorando al mismo tiempo que una camioneta repartidora dirige uno de sus neumáticos hacia la cabeza del gatito. -El horror... El horror- pienso. Una vida menos, quedan 6. Cruzo hasta el camellón, me detengo mientras veo como otro carro está a nada de aplastar al minino. El conductor me ve y reacciona. Quedan 5. Contrario a lo esperado, el gato en lugar de huir de mi, se acerca y deja que lo recoja.
Con aún más puntos kármicos a favor, llevo al animalito hasta la otra acera (es decir, por la que venía caminando originalmente antes de escuchar los maullidos) suponiendo que su gata madre estaría en algún lugar dentro del monte vecino. Bajé a la cría y acto seguido corrió de nuevo hacia la calle.
O.K. Intento A por dejar al gato, "fail". Los siguientes intentos que llegan más o menos a la mitad del abecedario, se resumen en que el animalito me seguía llorando si caminaba y se me subía por el pantalón hasta los hombros si me quedaba parado. Dejarlo ahí implicaba dejarlo morir con toda certeza. Era un gato de alguna casa cercana, que recién lo habían tirado a su suerte... Y a la mía.
No soy una persona de gatos. Aún más que eso, no sólo no me gustan los gatos, sino que me disgustan. El problema es que a este gato, que resultó ser gata, parezco gustarle y mucho (excepto mientras le daba un baño de bienvenida con shampoo para perros).
Es una gata extremadamente mimada y cariñosa. Pareciera estar acostumbrada a pasar el día en los brazos de la gente. Si la dejas un segundo sola llora. Si no la acaricias un segundo te busca la mano. Si decides que ya fueron suficientes caricias y la dejas en el piso, encontrará la forma de llegar hasta tus brazos de nuevo. Ya ahí, se mimará y se acurrucará tanto como sea necesario para hacerte olvidar por un instante que es un gato.
Debo confesar que no es lo que esperaba de un gato. Usualmente son todo lo contrario. Los detesto. Georgina es diferente. En realidad me gusta a pesar de ser gato. Y esa costumbre de pararse en mi hombro como perico de pirata me parece divertidísima. Pienso que no sería tan malo conservarla... Se que sí.
Tengo una perra anciana que cada día requiere más y más cuidado y atenciones. Eso implica dos cosas. Que la vida de la gatita estaría de nuevo en peligro al vivir aquí y segundo, que no puedo mantener a la gata.

Mientras alguien diga "Yo", estará viviendo en mi balcón. Ya viene navidad (hace frío allá afuera), con un lacito seguro queda perfecta para regalo.
Comunicado oficial de
Guilloböy
en
domingo, diciembre 20, 2009
martes, 15 de diciembre de 2009
sábado, 5 de diciembre de 2009
Nada nuevo bajo el sol
Hoy tuve la suerte y la desgracia de ver el amanecer. Amaneció gris. Benditas mañanas grises. Son fantásitcas. Hacen que los colores tengan que gritar su color, los hace defender a toda costa su esencia básica y fundamental. El verde en las hojas se aferra a ser verde y es entonces cuando es más auténtico y original. Es como si nuestra vida se viera amenazada. Es en ese punto cuando la vida resuena con mayor intensidad. Los días grises nos hacen ver, no cuán rojo es el rojo, sino simplemente que el rojo ES rojo.
Reenamórate de ti. Cántate y celébrate. Quiérete tanto como antes, pero diferente. Escoge un color y mírate desde ahí. Desde ahí, impresionista, dibújate de nuevo, punto por punto, sólo somos puntos. Desde ahí escríbete como quieras ser escrita. Recuerda que no hay nada nuevo bajo el sol, excepto la forma en que sonríes cada sonrisa.
Reenamórate de ti. Cántate y celébrate. Quiérete tanto como antes, pero diferente. Escoge un color y mírate desde ahí. Desde ahí, impresionista, dibújate de nuevo, punto por punto, sólo somos puntos. Desde ahí escríbete como quieras ser escrita. Recuerda que no hay nada nuevo bajo el sol, excepto la forma en que sonríes cada sonrisa.
Comunicado oficial de
Guilloböy
en
sábado, diciembre 05, 2009
jueves, 26 de noviembre de 2009
Maldito Dalái Lama
Esta semana los mensajes no son nada sutiles, así que merodeo en la madrugada.
Es tarde y me acuesto a dormir. Debo levantarme temprano porque no hice ejercicio y debo compensar en la mañana antes de irme a clases de alemán. Mi cabeza no deja de dar vueltas. Intento relajarme con los trucos de autohipnosis que aprendí no hace mucho. Me rindo y paso a la meditación. Termino maldiciendo al Dalái Lama como si él tuviese la culpa del fin del mundo. Siento calor y me destapo. Siento frío y me cubro. De nuevo calor y luego frío. Es definitivo: hoy no dormiré. Me levanto y merodeo en la madrugada. Hago lo único que se hacer bien, pensar: Casarse o vivir solo-tero, hijos o donar tu herencia a la caridad, desarrollo económico o desarrollo personal, entrar al ruedo o vitorear desde las gradas, el cuadro o el espectador, la Maga u Oliveira, Tomaz o Tereza...
En la oficina.
-Tienes que buscarlo. Si te sientas a esperar a que llegue, nuca va a pasar. [...] El que no arriesga no gana. No tienes nada que perder.
De camino al banco.
-¿Cómo le haces para estar tan solo?
En el café.
-Hace como seis años. Seis años.
En mi cuarto.
-Eterna soledad, el tiempo danza en la madrugada y no puedes dormir si están todas las luces apagadas. Ya se fue el tren y esta calle nunca más será igual. Aprendiste a tener miedo; pero hay que correr el riesgo de levantarse y salir corriendo. No hay nada que perder cuando ya nada queda en el vaso...
Y pensar que hace algún tiempo creía que los enanitos verdes te venían perfectos. No se qué tanto quede en nuestro vaso; lo único que sé es que lista o no, me da igual. Hace mucho que dejé de decir esas cosas como amigo.
Tu browser no soporta la reproducción de audio :(
Es tarde y me acuesto a dormir. Debo levantarme temprano porque no hice ejercicio y debo compensar en la mañana antes de irme a clases de alemán. Mi cabeza no deja de dar vueltas. Intento relajarme con los trucos de autohipnosis que aprendí no hace mucho. Me rindo y paso a la meditación. Termino maldiciendo al Dalái Lama como si él tuviese la culpa del fin del mundo. Siento calor y me destapo. Siento frío y me cubro. De nuevo calor y luego frío. Es definitivo: hoy no dormiré. Me levanto y merodeo en la madrugada. Hago lo único que se hacer bien, pensar: Casarse o vivir solo-tero, hijos o donar tu herencia a la caridad, desarrollo económico o desarrollo personal, entrar al ruedo o vitorear desde las gradas, el cuadro o el espectador, la Maga u Oliveira, Tomaz o Tereza...
En la oficina.
-Tienes que buscarlo. Si te sientas a esperar a que llegue, nuca va a pasar. [...] El que no arriesga no gana. No tienes nada que perder.
De camino al banco.
-¿Cómo le haces para estar tan solo?
En el café.
-Hace como seis años. Seis años.
En mi cuarto.
-Eterna soledad, el tiempo danza en la madrugada y no puedes dormir si están todas las luces apagadas. Ya se fue el tren y esta calle nunca más será igual. Aprendiste a tener miedo; pero hay que correr el riesgo de levantarse y salir corriendo. No hay nada que perder cuando ya nada queda en el vaso...
Y pensar que hace algún tiempo creía que los enanitos verdes te venían perfectos. No se qué tanto quede en nuestro vaso; lo único que sé es que lista o no, me da igual. Hace mucho que dejé de decir esas cosas como amigo.
Comunicado oficial de
Guilloböy
en
jueves, noviembre 26, 2009
miércoles, 7 de octubre de 2009
jueves, 10 de septiembre de 2009
Si estuviera allá
Casualmente pensaba en eso hace un par de días.
Siempre quise un hermano, así que me hice de uno. Cuando entré a 4º de primaria comencé una relación con el que sería mi más leal compañero de vida. Nos llamamos hermanos por debajo de todos los apodos. Sus padres incluso llegaron a tener tutoría legal sobre mí por un tiempo. Supongo que eso hace más veraz nuestras intenciones de fraternizar. Siempre habíamos sido totalmente diferentes, en gustos, en ideas, en filosofías; pero coincidíamos en que hacía falta salir de aquí, al menos por un tiempo.
La semana pasada llegué con mi cantaleta de siempre, diciéndole que la gente, que la ciudad, que el calor, que esto y lo otro, y él simplemente me dejó helado: "¿Qué tiene de malo Mérida?" Se me atoraron las palabras y se me estrujaron las ideas. Además de esto, otros eventos, signos y señales, me hacen pensar que él ya tiró la toalla. Imagina lo que sentirías si yo tirase la toalla.
Unos días después de aquella plática me preguntó algo que me hizo reflexionar mucho: ¿Qué harías si no te puedes ir este año?
En la tarde pasé 45 minutos con el celular pegado a la oreja platicando con Bety. El CONACYT está en crisis y el aumento del 2% de impuestos no creo que ayude. Ya me habían advertido que no se darían becas para maestrías en el nuevo ciclo y ahora me dicen que no sólo se recortarán las becas, sino que el proceso de selección será el doble de duro. Así que ¿qué haré si no me puedo ir este año?
Creo haber contestado algo como: Me voy, a donde sea, a México unos 3 o 6 meses. Vendo lo que pueda y me voy.
Y lo que dije hizo eco. Aún lo sigo pensando. México.
He pensado muchas cosas últimamente. El cambio que necesito no es sólo de ciudad. Es, por supuesto, integral. Quiero como nunca hacer música, quiero escribir una novela y publicar una antología de cuentos cortos. Ya no lo digo como un "me gustaría", sin convertirse aún en una meta, sí es ya un "QUIERO".
También quiero una chica a mi lado. Llevo demasiado tiempo solo. Salidas eventuales a cenar o por una copa simplemente ya no me dan nada. Me siento solo en muchos sentidos, también en éste. Pero llega mi conflicto de toda la vida...
If I told you things I did before
told you how I used to be
would you go along with someone like me
if you knew my story word for word
had all of my history
would you go along with someone like me?
Siempre queda la opción de no hablar del pasado y divertirse. Pero eso no es lo que quiero ni lo que me hace falta. No quiero alguien que 'esté' conmigo, quiero que 'sea' conmigo y yo con ella. Tal vez la palabra clave es 'amor'. No lo se. Ya no estoy seguro de nada en ese sentido.
Aquí las cosas no son fáciles en ese sentido. Todo tiende a polarizarse. O vas a la plaza o vas a un parque. Si vas a la plaza te vistes bien y juzgas antes de ser juzgado, es cuestión de supervivencia social. Si vas al parque te vistes de negro, dices que no juzgas a nadie para juzgar a los que van a la plaza. Hay una tercera opción que es vestirse de hippie e ir al centro. El centro me queda muy lejos y la ropa negra me da calor (No, el calor en Mérida no es como antes, es mucho, mucho peor). Siempre he preferido los ambientes capitalistas con clima controlado. El DF no es sólo la capital capitalista, también tiene un clima que envidio en este maldito horno vaporoso en donde también llueve. Cambiando de tema aquí también llueve: por casualidad escuché In the end de Scott Matthew y casi me explota la garganta, a veces odio la aleatoriedad multimedios. Duré con el dolor todo un día, no se si por mantener la lluvia adentro o porque he seguido repitiendo las notas en mi cabeza desde entonces.
No he visto las noticias. A decir verdad no he visto la tele en mucho tiempo. Aún así supe lo del 2% y lo del secuestro del avión a manos del chupacabras v2009 que hasta canta. Si se pone en marcha, el que se marcha soy yo. Opción A: Can-Cun donde los impuestos son más bajos. Opción B: Guatemala, donde puedo vivir como hippie vendiendo tejiditos y comiendo pupusas. Todo es barato y hermoso allí, aunque se vive con el temor de ser secuestrado o ser muerto en el equivalente de un Oxxo por la guerrilla. Can-Cun es una cuidad espantosa aún en las zonas habitacionales 'nice'. También la zona turística me parece detestable. Es una farsa obvia que todos aceptan. Si consigo mudarme a algún país como Chile o Brasil, ¿me irías a visitar?
24 años y aún haciendo maletas; pero sin estar En el camino. Un cuarto de siglo y de entre todos los puntos insignificantes que somos en la línea infinita del tiempo, me siento el punto más punto. Es la insoportable levedad del ser. A los veintitantos se vuelve abrumadora. Estoy al borde del abismo, de romper con todo y con todos, yo incluido. Lo peor, es que me causa risa cuando lo veo escrito. Me río de mi mismo. Un cuarto de siglo y sigo en la adolescencia. Esto sí es patético y no tu domingo... Bueno, un poco.
Si estuviera allá... Procuro estar, aunque no es lo mismo que 'estar ahí'. Si estuviera te prestaría un libro fantástico sobre los brujos de la sierra de Puebla y de cómo encontrar tu animal en un viaje que no es precisamente a Chapultepec. Estoy seguro que tu animal no es de zoológico. No tienes cara de cebra y mucho menos de león o hipopótamo. Si la boa de plumas cuenta, esa podría ser una opción, aunque sería algo limitada en su expresión. Tu animal está por ahí en el campo, en algún bosque o lago, o tal vez en el mar o el desierto.
Mi tesis es un desastre. He pasado unos días del humor más agrio que te imagines en mí por lo mismo. Una de esas pinches viejas húngaras seguro vino a Chichén y a la pasada me maldijo la muy culera. Nada sirve en el puto laboratorio donde estoy y nada hay. Dos piezas que se pidieron a no se qué país primermundista y que tardaron siglos en llegar, están simplemente desaparecidas entre todo el desorden contra el que peleo día con día en esa oficina. Al parecer Asistente de investigación es el equivalente a Aeromosa: chacha con carrera. El laboratorio de Industrial lleva mudándose de edificio más de 2 meses y aún no hacen la maldita instalación eléctrica adecuada, así que no puedo usar los equipos y tengo que roer los cables y tallar figurillas con palos y piedras de los materiales más rebuscados que te imagines. Lo último fue una lámina de molibdeno. Ni siquiera sabía qué madres era el molibdeno hasta que tuve que usar mi pulgar opuesto en él. Al menos debería tener cola prensil, su ayuda sería invaluable sobre todo porque el encargado del laboratorio está en un status cuántico: encontrarlo en un tiempo y lugar específicos es trabajo de Einstein. El tiempo sigue pasando y yo tengo un mes para titularme. Maldita anciana húngara; desearía tener las venas cruzadas como mi madre para evitar sus maleficios gitanos.
Si estuviera allá... Casualmente pensaba en ello hace un par de días. Como puedes ver, es probable que dentro de poco lo esté.
Siempre quise un hermano, así que me hice de uno. Cuando entré a 4º de primaria comencé una relación con el que sería mi más leal compañero de vida. Nos llamamos hermanos por debajo de todos los apodos. Sus padres incluso llegaron a tener tutoría legal sobre mí por un tiempo. Supongo que eso hace más veraz nuestras intenciones de fraternizar. Siempre habíamos sido totalmente diferentes, en gustos, en ideas, en filosofías; pero coincidíamos en que hacía falta salir de aquí, al menos por un tiempo.
La semana pasada llegué con mi cantaleta de siempre, diciéndole que la gente, que la ciudad, que el calor, que esto y lo otro, y él simplemente me dejó helado: "¿Qué tiene de malo Mérida?" Se me atoraron las palabras y se me estrujaron las ideas. Además de esto, otros eventos, signos y señales, me hacen pensar que él ya tiró la toalla. Imagina lo que sentirías si yo tirase la toalla.
Unos días después de aquella plática me preguntó algo que me hizo reflexionar mucho: ¿Qué harías si no te puedes ir este año?
En la tarde pasé 45 minutos con el celular pegado a la oreja platicando con Bety. El CONACYT está en crisis y el aumento del 2% de impuestos no creo que ayude. Ya me habían advertido que no se darían becas para maestrías en el nuevo ciclo y ahora me dicen que no sólo se recortarán las becas, sino que el proceso de selección será el doble de duro. Así que ¿qué haré si no me puedo ir este año?
Creo haber contestado algo como: Me voy, a donde sea, a México unos 3 o 6 meses. Vendo lo que pueda y me voy.
Y lo que dije hizo eco. Aún lo sigo pensando. México.
He pensado muchas cosas últimamente. El cambio que necesito no es sólo de ciudad. Es, por supuesto, integral. Quiero como nunca hacer música, quiero escribir una novela y publicar una antología de cuentos cortos. Ya no lo digo como un "me gustaría", sin convertirse aún en una meta, sí es ya un "QUIERO".
También quiero una chica a mi lado. Llevo demasiado tiempo solo. Salidas eventuales a cenar o por una copa simplemente ya no me dan nada. Me siento solo en muchos sentidos, también en éste. Pero llega mi conflicto de toda la vida...
If I told you things I did before
told you how I used to be
would you go along with someone like me
if you knew my story word for word
had all of my history
would you go along with someone like me?
Siempre queda la opción de no hablar del pasado y divertirse. Pero eso no es lo que quiero ni lo que me hace falta. No quiero alguien que 'esté' conmigo, quiero que 'sea' conmigo y yo con ella. Tal vez la palabra clave es 'amor'. No lo se. Ya no estoy seguro de nada en ese sentido.
Aquí las cosas no son fáciles en ese sentido. Todo tiende a polarizarse. O vas a la plaza o vas a un parque. Si vas a la plaza te vistes bien y juzgas antes de ser juzgado, es cuestión de supervivencia social. Si vas al parque te vistes de negro, dices que no juzgas a nadie para juzgar a los que van a la plaza. Hay una tercera opción que es vestirse de hippie e ir al centro. El centro me queda muy lejos y la ropa negra me da calor (No, el calor en Mérida no es como antes, es mucho, mucho peor). Siempre he preferido los ambientes capitalistas con clima controlado. El DF no es sólo la capital capitalista, también tiene un clima que envidio en este maldito horno vaporoso en donde también llueve. Cambiando de tema aquí también llueve: por casualidad escuché In the end de Scott Matthew y casi me explota la garganta, a veces odio la aleatoriedad multimedios. Duré con el dolor todo un día, no se si por mantener la lluvia adentro o porque he seguido repitiendo las notas en mi cabeza desde entonces.
No he visto las noticias. A decir verdad no he visto la tele en mucho tiempo. Aún así supe lo del 2% y lo del secuestro del avión a manos del chupacabras v2009 que hasta canta. Si se pone en marcha, el que se marcha soy yo. Opción A: Can-Cun donde los impuestos son más bajos. Opción B: Guatemala, donde puedo vivir como hippie vendiendo tejiditos y comiendo pupusas. Todo es barato y hermoso allí, aunque se vive con el temor de ser secuestrado o ser muerto en el equivalente de un Oxxo por la guerrilla. Can-Cun es una cuidad espantosa aún en las zonas habitacionales 'nice'. También la zona turística me parece detestable. Es una farsa obvia que todos aceptan. Si consigo mudarme a algún país como Chile o Brasil, ¿me irías a visitar?
24 años y aún haciendo maletas; pero sin estar En el camino. Un cuarto de siglo y de entre todos los puntos insignificantes que somos en la línea infinita del tiempo, me siento el punto más punto. Es la insoportable levedad del ser. A los veintitantos se vuelve abrumadora. Estoy al borde del abismo, de romper con todo y con todos, yo incluido. Lo peor, es que me causa risa cuando lo veo escrito. Me río de mi mismo. Un cuarto de siglo y sigo en la adolescencia. Esto sí es patético y no tu domingo... Bueno, un poco.
Si estuviera allá... Procuro estar, aunque no es lo mismo que 'estar ahí'. Si estuviera te prestaría un libro fantástico sobre los brujos de la sierra de Puebla y de cómo encontrar tu animal en un viaje que no es precisamente a Chapultepec. Estoy seguro que tu animal no es de zoológico. No tienes cara de cebra y mucho menos de león o hipopótamo. Si la boa de plumas cuenta, esa podría ser una opción, aunque sería algo limitada en su expresión. Tu animal está por ahí en el campo, en algún bosque o lago, o tal vez en el mar o el desierto.
Mi tesis es un desastre. He pasado unos días del humor más agrio que te imagines en mí por lo mismo. Una de esas pinches viejas húngaras seguro vino a Chichén y a la pasada me maldijo la muy culera. Nada sirve en el puto laboratorio donde estoy y nada hay. Dos piezas que se pidieron a no se qué país primermundista y que tardaron siglos en llegar, están simplemente desaparecidas entre todo el desorden contra el que peleo día con día en esa oficina. Al parecer Asistente de investigación es el equivalente a Aeromosa: chacha con carrera. El laboratorio de Industrial lleva mudándose de edificio más de 2 meses y aún no hacen la maldita instalación eléctrica adecuada, así que no puedo usar los equipos y tengo que roer los cables y tallar figurillas con palos y piedras de los materiales más rebuscados que te imagines. Lo último fue una lámina de molibdeno. Ni siquiera sabía qué madres era el molibdeno hasta que tuve que usar mi pulgar opuesto en él. Al menos debería tener cola prensil, su ayuda sería invaluable sobre todo porque el encargado del laboratorio está en un status cuántico: encontrarlo en un tiempo y lugar específicos es trabajo de Einstein. El tiempo sigue pasando y yo tengo un mes para titularme. Maldita anciana húngara; desearía tener las venas cruzadas como mi madre para evitar sus maleficios gitanos.
Si estuviera allá... Casualmente pensaba en ello hace un par de días. Como puedes ver, es probable que dentro de poco lo esté.
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jueves, septiembre 10, 2009
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miércoles, 9 de septiembre de 2009
Robbie Williams - Bodies
No tan chido. Como que la detox no le hace nada bien:
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miércoles, septiembre 09, 2009
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