Mostrando entradas con la etiqueta poeta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poeta. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de abril de 2012

Hambruna / Famine


Ansío con descaro

tus manos quejumbrosas

y tu sonrisa erótica

escondiéndose bajo mi quijada.

Tus mejillas rayadas

por mi pereza y mi descuido,

tu mirada a veces perdida

a veces perversa,

tus modales desérticos,

tus rencores de lluvia

tus tristezas de playa.


Durante el día espero

que tu andar venéreo

te haga llegar

hasta mis plazas y jardines.


Por las noches deseo

que tus estrellas se encajen en mi espalda

y que muy dentro,

tus cavernas resuenen

con temor y entusiasmo.


En esta hambruna,

que se disfraza de distancia,

de tiempo,

de ausencia,

de invierno,

me apetecen tus frutas y tus flores.



I blatantly long

your complaining hands

and your erotical smile

hiding under my jaw.

Your cheeks scratched

by my laziness and my untidiness,

the look in your eyes,

sometimes lost,

sometimes perverse.

Your desert-like manners

your grudge of rain

your sorrow of beach


During the day I hope

that your venereal gait

makes you come

to my squares and gardens


At night I wish

for your stars to pierce my back,

and that deep inside

your caverns resonate

with fear and excitement


In this famine,

that disguises as distance,

as time,

as absence,

as winter,

I crave for your fruits and your flowers.


miércoles, 27 de febrero de 2008

Escritores y sus personajes


Un mal escritor pierde control de sus personajes, pero al menos intentan llevar la historia a buen término.

El pésimo escritor lo pierde todo y sus personajes no sólo toman el control, sino que además traicionan a su autor.

En esta vida cada quien escribe e interpreta a sus propios personajes. ¿Tú qué clase de escritor eres?


(1er post desde la Mac)

viernes, 15 de febrero de 2008

Ni Alaska ni Stephen King estaban locos

Nunca había escrito en la cocina. Azotea, baño, sala, comedor, etc. Incluso en el cuarto de servicio; pero nunca en la cocina.

La cocina es un buen lugar para muchas cosas, como seguramente algunos de ustedes habrán experimentado; pero es un pésimo sitio para la escritura, al menos mi cocina.

Podrían ser el cansancio y la falta de glucosa; pero juraría que el grifo me reclama con el reflejo de sus llaves, que los hornos me miran de soslayo en actitud reprobatoria. El refrigerador, sorprendido e indignado, se repliega hacia sí mismo, porque al fin y al cabo es un refrigerador y no se puede mover.

Pudiera decir las posturas y reacciones de cada objeto aquí presente, como el salero que me insulta, y ni hablar de las espátulas, cucharón, tijeras etc. Pudiera; pero creo que es mejor salir de aquí antes de que algo suceda.

miércoles, 16 de enero de 2008

Look for the nines, god also jerks off

It all really begun with Der Fliegende Holänder, a manos de Figo bajo su infatigable apostolado wagneriano. Luego mi estúpido mejor amigo que no me avisó para ver la tercera parte de Los Piratas del Caribe, así que me vi en la necesidad de hurtar el DVD de su cuarto para luego ocultarlo bajo su ropa sucia y argumentar que siempre estuvo ahí. Mientras los piratas navegaban away from the Davy Jones' Locker, yo navegaba por la red, en una "bahía pirata", bajando películas con un ojo al parche...

Una vez que el fantasma de Disney hubo terminado de mandar al diablo al holandés errante para poner en su lugar a un mugroso herrero con su trivial historia de amor, me cambié de estación, algo así como ir de proa a popa; pero más bien de una esquina de mi cuarto de dos metros a la otra. Así, en la madrugada del día presente, comencé a ver la segunda película: The secret window. No casualmente, por supuesto.

Tristemente descubrí que la ventana secreta es por mucho la peor película en la historia de Johnny Deep. Toda la película, toda, es un lugar común. Y además tan obvia y estúpidamente predecible, que incluso llegas a pensar que todo es a propósito; pero no, acaba y te sientes un jodido por haber perdido dos horas de tu vida, electricidad de la pc y espacio en tu disco duro; eso sin contemplar el tiempo que le tomó bajarse.

Desilusionado decidí tomar una siestecilla que comenzó como a las 8a.m. y terminó cuarto para las 3p.m. Luego de bajar a no-comer, subí de nuevo a mi recámara para ver la siguiente muvi: The nines.

The nines es una película típica gringa. La dirección me recordó un poco a Coppola. Luego de ver en el trailer unos numeritos brillosos y de colores sobre las cabezas de la gente, pensé que iba a ser una basura, dos horas más de mi vida desperdiciadas, etc.

La peli se divide en 3 partes, para el final de la segunda, estaba tan contento que sólo decía en voz baja «que el final sea bueno, que el final sea bueno...». Tenía la sospecha de que todo iba a terminar en un lugar común al igual que con La Ventana Secreta.

Mientras el escritor de La Ventana Secreta ignoraba los consejos literarios de su personaje Mort, quien escribió The nines no se olvidó de que el resto de la historia tiene que sostener el final, que mientras más pesado más fuerza requiere para ser sostenido.

Fuera de la crítica literaria, una secuencia de casualidades "ligatorias" me llevaron a este punto: Aunque los 7s no lo entiendan, e incluso a mi se me olvide, soy un 9 y un nueve must "look for the nines".

De Figo al Holandés Errante, del holandés a Los piratas del Caribe, de ellos a Johnny Deep, por él La ventana secreta y un escritor demente, escritor que crea con el pensamiento («El poeta es un pequeño Dios» dice Huidobro), tal como en The Nines. Un escritor, un programador quien dice que «la vida debería tener un "reset"». Y ahora que lo pienso, creo que reset es mejor que el forward que yo había propuesto. Debiera programar un reset para mí ahora que se que puedo compilar mi propia vida.

Espero que mi final sea igual de bueno que el de 9ary/9avin/9abriel, porque a fin de cuentas «The only thing that matters is the ending. It's the most important part of the story. And this one, is very good. This one is perfect». So shall it be.

domingo, 9 de septiembre de 2007

El ingeniero, el basquetbolista...

Hace algunos días descubrí que los Días Intensos estaban muy lejos de mí, que ya habían pasado varios y que definitivamente tenía que alcanzarlos. Acto seguido, estafé al hombre que me mantiene para que comprara tinta de impresora.

Leí lo que pude en la computadora y lo demás, lo puse "para llevar". Durante clases me fue imposible leer algo y sólo pude hacerlo hasta unos minutos antes de comenzar a entrenar. Mientras calentaba y estiraba cada músculo de mi cuerpo, un compañero de cancha me preguntó sobre la lectura. Me extrañó lo extrañado que se veía al escuchar mis explicaciones literarias.

-Nunca había conocido a alguien que escribiera... - ¿Qué podía decirle?


Al siguiente entrenamiento, las preguntas continuaron. Era algo muy divertido ver a alguien preguntar con tanta curiosidad y asombro, casi con inocencia.

Ayer, al saludarme, en lugar de decir mi nombre simplemente dijo: <<Poeta>>

Esta sonrisita tímida lleva desde entonces tratando de ocultar cuánto me ha gustado... Poeta, sí, “the poet... the visionary" preciosa Virginia, yo, el poeta, el nómade.